Francisco Naranjo: «Tenía claro que el trono de Dolores y Esperanza no iba a dejar a nadie indiferente»

Francisco Naranjo, artista malagueño | Facilitado por Francisco Naranjo

En las últimas décadas, Málaga ha vivido un crecimiento artístico y patrimonial significante. Como comentaba Alejandro Cerezo en nuestra última entrevista: «No creo que otras ciudades se viesen en la postguerra con todo su patrimonio esquilmado y reconstruyeran con el criterio con el que lo hizo Málaga». Las hermandades de la ciudad han apostado por artistas locales como es el caso de Francisco Naranjo Beltrán, con quien hoy hablamos sobre su trabajo y sobre la evolución del arte cofrade.

«Al ser una Cuaresma tan temprana, un poco de vértigo por todos los encargos. Además he tenido un final y comienzo de año con varios proyectos con los que no contaba y que tenían que estar terminados para ayer. Cuando llegue la Semana Santa voy a estar agotado, pero todo sea así. Eso Significa que la gente confía en mi trabajo»

Hablando de esos proyectos, el último que se ha presentado es el trono de María Stma. de Dolores y Esperanza. ¿Cómo ha sido ese trabajo?

«El proyecto surge porque el vestidor de la Virgen, Fran Navarro, propone al Hermano Mayor su idea para el trono. A mi me pareció muy bonita, atrevida por el color verde. Al principio su idea era más rococó con una carpintería con muchos quiebros. Al ser un concepto nuevo para la Málaga cofrade, propuse usar el órgano de la Catedral como referente para justificar la extravagancia de la combinación del verde con el oro. Esto también ayudaba a simplificar formas ya que hay que tener en cuenta también las limitaciones que hay. Aparte hay otras dos inspiraciones en el proyecto: el estilo imperio y Luis de Vicente con su obra en Málaga, recuperando sus formas»

«Ha sido un fin de año muy estresante ya que inicialmente se pensó en estrenarlo en la extraordinaria de septiembre, con lo que yo empecé el dibujo en noviembre. Lamentablemente, a los talleres no les da tiempo y se ha pospuesto a la Semana Santa de 2025. Aún me queda dibujar la peana y el manto de la Virgen para terminar el proyecto»

Por lo rompedor del diseño, ¿qué pensaste la primera vez que viste el proyecto?

«Que iba a aportar y que recuperaba mucho para la Semana Santa de Málaga. Al principio, el Hermano Mayor tenía algo de miedo por el color verde y me preguntaba a mí. Yo tenía claro que era atrevido y que no iba a dejar a nadie indiferente. Parece que al final han sido pocas las opiniones contrarias, la mayoría han sido de halago. Eso me ha sorprendido, yo pensaba que iba a haber lo mismo de crítica que de halago. Para quienes habían criticado la falta de «malagueñismo», ahora en vez de cuatro arbotantes tiene seis.»

Diseño del nuevo trono para María Stma. de Dolores y Esperanza | Humildad y Paciencia

Está siendo una Cuaresma muy movida en redes, ¿es más complicado desarrollar vuestro arte con la toxicidad que a veces hay en redes?

«Yo con mi trabajo estoy muy expuesto a la crítica. No es que no le haga caso o no me sienten mal, pero procuro relativizarlas. La mayoría son destructivas y critican sin saber, si se enteraran de lo que hay detrás no tendrían esa opinión. Si hay un crítica que entiendo que me pueda servir, la acepto. Pero no entro en debates ni respondo a nada. El que tiene una opinión tu no lo vas a convencer de nada, pero toda esta crítica absurda no me condiciona.»

En los últimos años has llevado a cabo bastantes procesos de restauración, por destacar tres: Consolación y Lágrimas, Divina Pastora y Gracia y Esperanza. ¿Cómo han sido estos proyectos?

«Se tratan de tres proyectos completamente diferentes. En el caso de Consolación y Lágrimas, la hermandad me pide que haga una limpieza y un estudio de una posible policromía que haya debajo. Como Álvarez Duarte remataba las policromías con las patinas, al limpiar ésta se retiró y nos permitió encontrar la policromía original realizando varias catas. Eso nos hizo llevar el proyecto por segunda vez a cabildo para aprobar su recuperación. Yo hubiese llegado más allá porque hay mucha documentación. Creo que es de Antonio del Castillo y, al tener tantos modelos similares, es fácil reproducir lo que se ha perdido. Lo que hace que la imagen estuviese tan diferente es que Duarte le había abierto los ojos, más un recrecimiento de la nariz por parte de los Palma. Ahora está en un punto intermedio. Después, la Divina Pastora ha sido una restauración ortodoxa, una pieza de muy buena calidad con mínimos retoques. Ha sido un trabajo maravilloso que no ha dado ningún problema.»

¿Y el tercero, Gracia y Esperanza?

«En ese caso no se trata de una restauración. Siempre he hecho mucho hincapié en eso, se ha hecho una intervención. La hermandad sabe que no cabe restauración porque no queda nada del original, la imagen se ha retocado hasta en seis ocasiones. Se me pide que se parezca lo máximo posible a cuando llegó, que se parecía a los Remedios de los Mártires. Tuvo que pasar la aprobación del Obispado y hasta de la Junta de Andalucía al estar en la iglesia del Cristo de la Salud que es un BIC. Cuando leo que he hecho lo que me ha dado la gana, ¿qué crees que pienso?, cuando he tenido que justificarme antes todos. Tuve que aplicar una policromía nueva porque no se ajustaba a lo que la imagen era cuando llegó.»

«Hoy en día si hablamos de restauración todos lo entendemos, pero eso es algo bastante nuevo. Antes si no te gustaba lo que tenías pues te fijabas en lo que era popular y se lo encargabas a los imagineros del momento. Se han destrozado muchas cosas pero hay que alegrarse porque ahora la conciencia haya cambiado»

Este año se estrenan dos nuevas imágenes para el grupo escultórico de la Sangre, ¿cómo evoluciona este proyecto?

«Se enmarca en la colaboración que yo tengo con la Archicofradía. Me empiezan a pedir opinión y pensamos que era necesario darle un giro al misterio de la Lanzada. Lo primero que se hizo fue adelantar al Cristo y darle más altura con la nueva cruz. A partir de ahí, hemos seguido con la Magdalena, María Cleofás y María Salomé. Hay idea de seguir cambiando piezas del grupo. Estamos trabajando con un escáner 3D para hacer una pequeña maqueta con la posibilidad de un nuevo romano y un nuevo sayón. No es una cosa inmediata pero ahí está el proyecto de cambiar las piezas que sean necesarias.»

¿Tienes algún proyecto más entre manos?

«Tengo carteles para el Huerto de Vélez Málaga y para el Nazareno de las Torres de Álora. Tengo cosas pero no las puedo contar porque no están concretadas. Tengo un par muy ilusionantes y muy grandes que ojalá salgan y los pueda contar pronto. Tenemos también la restauración de toda la imaginería del trono de la Paz y una cruz parroquial para las Penas.»

Nuevas imágenes para el grupo escultórico de la Sangre | Archicofradía de la Sangre

Hablando más de tu faceta de cartelista, ¿cómo afrontas la elaboración de un cartel?

«Cuando una cofradía me encarga un cartel entiendo que es porque saben lo que hago y les gusta. Intento mantenerme fiel a mi estilo. A mi se me reconoció con el cartel de la Semana Santa de Málaga de 2015, con una técnica que buscaba recuperar la cartelería anterior. Pero eso ahora lo hace mucha gente así que me he tenido que reinventar. Siempre lo afronto con mucha ilusión porque es lo que me ha interesado siempre desde niño en el mundo de la pintura.»

Con la polémica que hay año tras año, ¿entiende todo el mundo cofrade lo que es un cartel?

«En los carteles tienes que decir mucho con pocos recursos. La gente no sabe que un cartel difiere mucho de una pintura. Un cartel como elemento propagandístico hoy en día no tiene sentido, se ha quedado como un acto social para engrosar el patrimonio pictórico. Es difícil que la gente entienda que el cartel ha perdido su carácter propagandístico. La gente quiere que sea una pintura fácil y que represente al Cristo de mi devoción, si va más allá ya no lo entiende. No creo que una explicación cambiase tampoco la opinión de la gente.»

¿Avanza Málaga en la dirección correcta con su arte y patrimonio?

«Está avanzando y ha avanzado muchísimo. A lo bueno se acostumbra uno muy rápido, cada vez somos más exigentes. A nivel patrimonial y estético, se ha convertido en una de las mejores del país y del mundo. Sigue habiendo mucho por hacer, siempre hay que estar mejorando.»

«Creo que hay una involución en el cofrade de base. Primero se quiere ser figura de una manera meteórica, hay mucho opinador y poco trabajador. Antes de ponerse a criticar, habría que preocuparse por cual es la realidad de la cofradía. Falta compromiso, no se puede llegar y besar el santo. Por eso la gente se frustra.»

¿Cómo vives tú la Semana Santa?

«De una manera más relajada, antes con mucha más intensidad y todo el día en la calle. Tengo una silla y ahí estoy con mis amigos. También ahora tengo más responsabilidades. Me gusta dejarme empapar y sentir muchas cosas, eso es lo bueno de la Semana Santa que es muy sensorial. Hay que empaparse de todo eso.»

Si tu tuvieras que quedar con un momento, ¿cuál sería?

«Ver a la Virgen de los Dolores del Puente por su barrio o, desde pequeño, si no veo la Esperanza es como si no hubiese Semana Santa. Por el vínculo con la Sangre ahora, ver a la Archicofradía en la curva de Santa María a San Agustín y me ayuda a analizar la cofradía para hacer nuevas propuestas. Tengo muchos momentos, al tener ya muchos vínculos con diferentes cofradías debido a todos mis proyectos.»