Averiguando el ‘plan B’

Plaza de la Constitución. Agrupación de Cofradías

Han pasado solo 20 días desde la filtración del informe de la Comisión, ¿alguien piensa todavía en la viabilidad de un ‘plan B’ para que haya procesiones en 2021? Me temo que no. Conforme avanza el otoño la situación sanitaria es cada vez más crítica: el ‘toque de queda’, las estrictas limitaciones de aforo y movilidad, la presión hospitalaria… En este contexto resulta complicado -por no decir imposible- pensar en sacar un cortejo por la ciudad.

Cierto es que un órgano tan transcendente como la Agrupación debe estudiar todas las alternativas. No cabe duda. Ahora bien, ¿era/es/será factible en 6 meses una propuesta que incluya salir a la calle con un extensísimo recorrido oficial aforado y acotado por sillas, cortejos en su mínima expresión e imágenes en andas? ¿Acaso, si fuera posible hacerlo, sería conveniente?

La única verdad en el debate es que el virus paraliza el culto externo de las cofradías. Hay que afrontar la realidad tal cual es y cuanto antes. Se avecinan tiempos muy difíciles para las hermandades y tenemos que ser capaces de adaptarnos. Y sí, desde San Julián se debe seguir trabajando en propuestas, incluso más que nunca, pero probablemente no orientadas a ese camino.

Hay que asumir la posibilidad de perder las mal llamadas ‘subvenciones’, que no son otra cosa que un reparto del dinero que ya es de las propias cofradías. La principal fuente de ingresos de la Agrupación de Cofradías en 2021 difícilmente serán los abonos. Porque, no nos engañemos, esta era una de las grandes motivaciones por las que se trabajaba en la idea de salir en abril. Legítima y necesaria -a muchas corporaciones ya no le salen las cuentas- pero inasumible por la pandemia de momento.

Queda mucho trabajo por delante. El esfuerzo de los cofrades podría dirigirse hacia otros horizontes tan necesarios como ampliar el compromiso social, cuidar y dotar de medios al culto interno o buscar fórmulas para la autosostenibilidad financiera de las hermandades. ¿No será ese nuestro verdadero ‘plan B’?

Como decía en su artículo C. Navarro Antolín hace unos días: «La Semana Santa es más, mucho más que sacar imágenes (…) No es necesario. No hace falta. No hay nadie más resignado que un cofrade andaluz. Sabemos de sobra quedarnos en casa hasta dos o tres años seguidos». Así sea, mal que nos pese.