Afición a los kilos

Hombres de trono de Ntra. Sra. Mediadora de la Salvación | Arturo Higueras

Muerta por aplastamiento la cantinela de la falta de portadores en nuestra Semana Santa ha surgido un nuevo debate sobre los varales esta Cuaresma: el aficionado a los kilos. ¿De qué trata? Son aquellos que acuden a una Hermandad con este único propósito, cargar kilos.

Hablamos también de los que –como nos decía Curro Marmolejo– ‘son de un capataz y van con él a donde sea’ o los que sacan una imagen ‘por la banda que lleva detrás’. Los que van ‘a la batalla’ o ‘a la guerra’; los de ir pegando berridos incontrolados o los del ‘hay 364 días para rezar pero hoy…’ En definitiva, esa gente a la que ‘le da igual lo que llevan encima’.

Bajemos el balón al pie. El fanatismo no puede ganar a la afición. O lo que es lo mismo, el continente nunca debe pasar al contenido. El sentido de la medida es fundamental y perderlo significaría dejarlo sin fundamento. Los tronos no salen a la calle para que un grupo de chavales se junte a cargar kilos. Y ellos lo saben, o deben saberlo.

En Málaga siempre ha habido -y seguirá habiendo, Dios lo quiera- aficionados a los varales. En esta tierra se necesita de ellos por cientos para nuestras procesiones. Lo que ahora se discute es otra cosa. ¿Cargar kilos es el principio y fin de la misión de cualquiera de estos en una Cofradía? Véase aquí la diferencia entre ser aficionado al varal y ser aficionado a los kilos.

En una entrevista para la Asociación Daffari, decía el capataz José Alarcón Pascual que el hombre de trono hace ‘un trabajo no remunerado de fuerza en el sitio que le corresponde siguiendo unas órdenes’. Y acierta, sin duda. Ahora bien, no son los únicos. También trabajan sin remunerar los hermanos que llevan la contabilidad, los que ponen las lavadoras de las túnicas o llevan el control horario en la procesión y no por ello cualquier de estos olvida el por qué de lo que hacen.

El fin último de todos es y será siempre rendir culto a los Sagrados Titulares. No perdamos la perspectiva. ‘La culebra pa los patios de colegio’ siempre y dos ensayos mejor que uno si puede ser, pero sin confundir el foco. La afición al varal es un medio más para llegar a Dios y es tan bonita que nadie debe apagarla limitándola a cargar unos kilos. Es mucho más que eso. Qué no pierda su sentido.