¿Volverán a elegir a Barrabás?

Miembros de la Agrupación de Cofradías y Delegado de Hermandades y Cofradías durante el ViaCrucis 2019 | Arturo Higueras

Pilatos les dijo: “¿A quién quieren que suelte: a Barrabás o a Jesús? Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. El gobernador les preguntó de nuevo: “¿A cuál de los dos quieren que les suelte?” Ellos respondieron: “A Barrabás.”.

Hace unos días saltaba la liebre en el mundo cofrade. Según informaba Málaga Hoy, un total de 18 hermanos mayores firmaban un documento para pedir la “reapertura del debate” sobre el Recorrido Oficial de nuestra Semana Santa. En dicho alegato se manifestaba que el nuevo “lejos de arreglar” los problemas existentes, “no había hecho más que complicar el devenir de esta celebración”.

Ante la amenaza de ver cuestionada la autoridad de la Agrupación de Cofradías, ésta decidió moverse de manera preventiva y convocó una Junta Extraordinaria el pasado 10 de julio. 

Como estaba prevista, dicha reunión se produjo y se presentaron hasta cinco alternativas diferentes al actual recorrido, manteniendo todas el eje Alameda-Larios-Plaza de la Constitución. 

Estos son los hechos.

La realidad es que en dicha reunión el número de cofradías beligerantes quedó bastante distante de 18. La oposición había lanzado un órdago y la Agrupación, arrinconada en una esquina del cuadrilátero, se vio obligada a subir la apuesta. Pero cuando hubo que dar la vuelta a las cartas, éstas parecían haber cambiado de lado.

Hubo quien defendió la necesidad de reabrir un debate por el mero hecho de debatir, quien opinó que era pertinente realizar un análisis de los errores para mejorar o quien prefería pequeñas alteraciones del nuevo trazado. Pero a la hora de la verdad, cuando había que batallar por el cambio efectivo de Recorrido, salieron los de siempre, quedaron retratados los de siempre y las 18 firmas se diluyeron en unas cuantas voces discordantes.

En un análisis rápido: las costuras del nuevo Recorrido Oficial salen sin ni siquiera tener que ponerlo a la luz. Empezando por el lamentable estado de ciertas calles que, muy dudosamente, pueden formar parte de nada que se apellide “oficial”. Martínez, Atarazanas, Torregorda o el propio trazado final de una Alameda desolada. 

Se podría seguir por el esperpéntico espectáculo que representa la Plaza de Marina: o completamente a oscuras o con una iluminación más propia de un estadio de fútbol. La situación de Larios tampoco se salva, con un vallado más propio de un paso fronterizo que de una zona de abonados que, todo sea dicho, resulta pingüe y escasa.

Un apartado aparte merece el estado de una Tribuna Oficial siempre medio vacía, porque decir que estaba medio llena sería bastante optimista. O que el mismo Domingo de Ramos varias tribunas estuviesen a medio montar y otras tantas sillas aún sin su debida señalización.

Sin embargo; uno podría decir que estos problemas son solucionables con el suficiente esfuerzo y dedicación. Que un año es plazo más que suficiente para adecentar el recorrido, darle lustre y que todo quede como se merece (debe ser que el año que tuvieron desde que se aprobó el cambio  en agosto 2018 hasta la Semana Santa no fue suficiente).

Esta problemática quizás pudiera solventarse. Lo que parece lejos de encontrar solución es el colapso de Semana Santa que vivimos. Círculos que se cierran sobre sí mismos y que terminan por atrapar al público en la calle -sea cofrade o no- dentro o fuera de estos círculos. Una ciudad totalmente bloqueada por un recorrido que obliga a las cofradías a hacer encaje de bolillos para llegar y salir de él. 

Un Recorrido Oficial excesivamente largo, que acaba por cansar a nazarenos y portadores de trono, y que, salvo en contadas excepciones, presenta pocas luces y poco atractivo para el público en general.

Pero si el trazado resulta insulso, aún más las calles por las que hay que discurrir para llegar o salir de él: terrazas casi a la altura de los cortejos, letreros excesivamente luminosos y un público casi más accidental que devocional. 

Por último, un itinerario que deja pocas alternativas para el cofrade. Situaciones en las que éste necesita cronometrarse para poder llegar a todos lados, para conseguir “verlas todas” y no morir, o quedarse atrapado, en el intento.

La respuesta de las cofradías tras la Semana Santa del 2019: “todo está bien”. Solo algunos críticos apuntaban que “hay algunos detalles que pulir, pero por lo general estamos contentos”. Sin autocrítica por parte de la Agrupación de Cofradías, sin movimiento por parte de las plataformas de afectados y con unas hermandades poco beligerantes todo parecía visto para sentencia.

En estas últimas semanas había habido movimientos, cinco cofradías habían conseguido sumar un total de 18 firmas para debatir y analizar de manera seria si el nuevo Recorrido Oficial solucionaba más problemas de los que traía y tomar una decisión en consecuencia. Sin embargo, todo ha quedado en un amago. Las 18 firmas se han diluido, quienes trajeron este recorrido han conseguido que no exista debate y que, de haberlo, se solucione rápido y sin consecuencias.

El gobernador les preguntó de nuevo: “¿A cuál de los dos quieren que les suelte?” Ellos respondieron: “A Barrabás.”. Viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: “Soy inocente de la sangre de este Justo. ¡Allá ustedes!”. Todo el pueblo contestó: “¡Caiga Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”.