Undécimo mandamiento: ¿no cancelarás?

Detalle del sillón de Pilatos | Arturo Higueras

Como toda Cuaresma breve e intensa, la espera para la Semana Santa 2024 también llega a su fin. En tan solo unas horas ya no habrá días que descontar del calendario y todo quedará consumado. Pero antes de se abran las puertas de la semana grande, se presume necesario realizar una reflexión en voz alta sobre la tendencia a la cancelación que parece haber desarrollado el mundo cofrade.

Cada vez más influido por las redes sociales, el cofrade parece haber desarrollado una habilidad innata para pescar una imagen, algunas veces sacada de contexto, y elaborar todo un argumentario sobre el que basar su personalidad. Se trata de ese personaje global para el cual el mundo acaba en la frontera de la pantalla de su móvil y que en rara ocasión se preocupa por leer, o investigar, sobre el hecho que tan visceralmente critica.

Muchos son los ejemplos que en los últimos cuarenta días han hecho aflorar en el cofrade cancelador sus más vehementes ataques: la proliferación o ausencia de ensayos, la posición de hombres y mujeres bajo el varal, los ensayos de nazarenos, la cantidad de traslados, los acompañamientos musicales y hasta la grabación de un programa de televisión.

Resulta llamativo ver como una persona es capaz de enjuiciar con tal ímpetu algo que desconoce con tal profundidad que su argumentario es capaz de reducirse a 280 caracteres. No hay más, ahí se quedan sus razones y también su interés. Se trata de un cofrade exprés, que tan rápido se enerva con un tema como lo olvida y pasa al siguiente con tal de obtener un buen número de impresiones. Suele ser curioso comprobar como entre este tipo de usuarios proliferan aquellos sin foto ni identidad, cuya crítica se esconde detrás de un anonimato sin el que no serían capaces de pronunciar una palabra sobre otra. Su objetivo no es participar del mundo cofrade ni mejorarlo, es simplemente creerse con la potestad de decidir lo que esta bien o mal. Buscan convertirse en el César del coliseo en el que se han convertido las redes sociales. No aportan, destruyen, desaparecen y hasta una nueva Cuaresma.

No se entiendan estas líneas como una «crítica a la crítica», todo lo contrario. La realidad es que en la Málaga cofrade faltan perfiles críticos con su Semana Santa y sus hermandades, pero con un juicio formado y constructivo. Sería deseable que el cofrade saliera del anonimato y se adentraba en sus hermandades, se empapase de su día a día y de sus dificultades y que entonces se formase una opinión que se pudiera tener en cuenta. Un cofrade sin miedo al que dirán y sin las ataduras al poder o la posición social, que no deba nada a nadie. Que de ese paso adelante para abandonar la cancelación y aportar desde la construcción.

Hace más de dos mil años, en el Monte Sinaí, Dios le entregó a Moisés los Diez Mandamientos que hasta hoy configuran el código de conducta moral del católico. Parece necesario que tanto tiempo después se actualice con un undécimo precepto: criticarás, pero no cancelarás.