Miguel Gutiérrez: «Van a ser los días más importantes para la religiosidad popular de Málaga»
Hoy comienza una semana histórica, no solo para los archicofrades esperancistas, sino para todos los cofrades andaluces que verán a dos de sus principales focos devocionales en el principal templo de la cristiandad. El miércoles, el Stmo. Cristo de la Expiración de Sevilla y la Virgen de la Esperanza de Málaga recibirán culto en San Pedro del Vaticano y el sábado protagonizarán la Magna Procesión del Jubileo de las Cofradías. Preparando todos los detalles se encuentra en Roma un equipo de la albacería de la Esperanza que descuenta las horas hasta que llegue la Virgen. Hemos podido hablar con Miguel Gutiérrez sobre como están siendo estos días tan intensos:
«Están siendo días muy emocionantes, estamos trabajando y a la vez tomando consciencia de la grandeza de lo que nos está tocando vivir. Están siendo días de muchísimo trabajo porque estamos teniendo que condensar en pocos días lo que normalmente hacemos en semanas. Es un esfuerzo titánico pero con inmensa felicidad para todos nosotros. Lo vivimos desde la emoción pero también la responsabilidad de ser partícipes de todo esto. Es un Jubileo de las Cofradías en Roma, con el alcance mundial que esto tiene.»
Hablabas de tomar consciencia, ¿cuando te diste cuenta de la dimensión de lo que estáis viviendo?
«Asimilarlo es un proceso continuo que estamos llevando en esta rutina. Hoy mismo que hemos dicho «Madre Mía que estamos poniendo las tulipas de la Esperanza aquí en Roma». Yo le decía a mi mujer por teléfono: «No me creo que mañana vayamos a fundir la candelería de la Virgen aquí». Todos los pasos nos están llevando a la catarsis que va a ser ver a la Virgen aquí y ahí es donde todos le vamos a tomar el pulso a la realidad y nos vamos a dar cuenta que eso que llevamos tanto tiempo soñando y luchando se ha hecho realidad.»
El equipo lleva en Roma desde el jueves pasado, ¿cómo han sido las labores de desmontaje y montaje estos días?
«Todo el trono y los enseres ha venido preparado en esas más de cien cajas. Hemos seguido la secuencia lógica; sobre la mesa, que es el esqueleto del trono, hemos ido poniendo todos los elementos. Para montar las barras de palio y las bambalinas hemos utilizado dos motores que había en la estructura del tinglao y luego los equipos de carpintería y de talla han ido montando todas las piezas del trono. Todo ha venido muy preparado y trabajado desde el propio desmontaje, ha habido un cronograma medido al dedillo y los plazos los estamos cumpliendo sobradamente. Hay tanto trabajo detrás que todo está saliendo muy bien.»
«De entrada éramos 22 personas aunque luego se ha ido sumando gente. Para todo el mundo supone un esfuerzo desde el punto de vista de la conciliación familiar y laboral. Pero cuando se presenta esta oportunidad nadie ha dudado en mover cielo y tierra para estar aquí. Se trata de algo único en nuestra vida. El trabajo en el tinglao es un hervidero constante de gente de un lado para otro pero muy felices, he dicho muchas veces que estamos ante la Cuaresma más feliz de nuestras vidas.»
¿Cuándo empieza a organizarse y plantearse todo para traer el trono a Roma?
«La Archicofradía entra en la mañana del Viernes Santo y desde entonces se activa toda la logística que llevábamos durante meses planeando. Ha acarreado muchísimas reuniones, permanentemente trazando ese cronograma para que estuviese todo perfectamente medido. Ha sido un trabajo doble, desmontar la procesión del Jueves Santo y empezar a empaquetar todo. El propio Sábado Santo teníamos desmontado el palio y la semana de Pascua llegaron ya las cajas de la empresa de transporte. Todo ha salido muy bien y estamos muy contentos de como se está desarrollando todo.»

¿Cuándo y cómo te enteraste de que la Esperanza iba a Roma?
«Esto fue un secreto que tuvo la permanente entre manos; yo puedo decir que fui de los primeros en enterarse porque desde el principio me hicieron partícipe de la comisión de trabajo. Al final del verano de hace dos años, yo estaba trabajando en el hospital y mi Hermano Mayor me escribió para llamarme porque tenía una cosa importante que contarme. Me escapé un momentillo y esa llamada no la voy a olvidar en la vida. Lo típico que piensas que es una cámara oculta. Muchos lo compartimos y comentamos, nunca olvidaremos donde estábamos y cuando fue ese momento de tomar consciencia de que la Esperanza se iba a Roma. Entre la emoción y la estupefacción que luego se ha ido viviendo con cada paso que hemos dado: la junta de gobierno y el cabildo que lo aprueban por aclamación y ese anuncio lleno de algarabía.»
Hablando de la organización y emociones, ha habido estos días algo de polémica sobre el montaje y el tinglao. ¿Os llega y cómo lo sentís?
«Aquí estamos en una pompa un poco ajenos a todo lo que ocurre. Después de llevar desde las ocho de la mañana en el tinglao, yo no cogí el móvil hasta por la tarde y ya vi algo de esa polémica. No daba crédito, me parece que estos debates son propios de mentalidad muy pequeña con unas miras muy cortas. Estamos hablando de una edificación efímera que se esta trabajando para darle toda la dignidad posible y que no deja de ser ese punto de partida y de regreso para la Gran Procesión. Todo esto en el marco de una semana donde el Cristo de la Expiración y la Virgen de la Esperanza van a recibir culto en San Pedro del Vaticano. Estamos hablando no de palabras mayores, de las palabras más grandes que desde el punto de vista del culto cofrade se pueden llegar a pronunciar. Teniendo ese escenario delante, que haya debate sobre estas cuestiones es de tener las miras muy cortas. Me compadezco de ellos porque están perdiendo el tiempo en unas cuestiones tan menores que solo te queda rezar que cuando lleguen los días no solamente disfruten de lo que aquí va a pasar sino que además se den cuenta de lo absurdo y lo mínimo que era todo aquello que tantísimo les preocupaba. Claro que hubiésemos preferido salir de una iglesia, pero la logística no lo permite. ¿Qué hacemos? ¿Nos frustramos y nos ahogamos ante eso o buscamos soluciones y alternativas?»
Dentro de todo los histórico que estáis viviendo, coincidisteis con la elección del nuevo Papa en la Plaza de San Pedro. ¿Cómo fue vivir aquel momento en persona?
«Ha sido una coincidencia en el tiempo. El plan de viaje llevaba cerrado muchísimo tiempo y al final se ha ido cuadrando de manera totalmente azarosa. Fue un momento muy emocionante. Es verdad que hacíamos cábalas y la estadística dice que, hoy en día, las elecciones papales no se suelen prolongar muchos días. Éramos conscientes de que era muy probable que la misma tarde del jueves que llegábamos se produjese la decisión y así fue. Ser partícipe de todo ello es algo que con el tiempo tomaremos mayor consciencia de lo que es. Ha sido una feliz coincidencia pero la expedición tenía muy claro que lo primero que íbamos a hacer esa tarde era ir a la Plaza de San Pedro. Es algo muy bonito que vivir en primera persona como católico realmente te emociona.»

En breve comenzará el montaje del culto dentro de San Pedro del Vaticano, ¿hay algún detalle que nos podáis adelantar?
«Estará dispuestos al culto desde el miércoles al viernes y yo creo que hasta el martes hay cuestiones que no se van a decidir y no sabemos cómo se van a desarrollar. Independientemente del espacio donde reciban culto o de las fórmulas, nosotros siempre hemos tenido claro que el culto tiene que ser muy minimalista porque es muy importante que sea reconocible la impronta de la Virgen de la Esperanza dentro de San Pedro del Vaticano. No va a haber ni doseles ni grandes adornos. Para que vamos a poner nada si lo que queremos es que la imagen que quede en la retina y el corazón de los devotos es la Virgen en el principal templo de la cristiandad. ¿Qué pones allí? No es solo el principal templo sino que es una obra de arte referencia a nivel mundial.»
¿La Virgen de la Esperanza a los pies del Cachorro o por separado?
«No es por echar capotazos, pero no lo sabemos. Hasta que no llegue el momento no lo perfilaremos. La lógica nos dice que sí, en un espacio compartido. Pero no sabemos si será a los pies o con otra configuración. Ha habido cambios de una capilla o la otra, muchas cosas que van cambiando. Te diría que espacio compartido de las dos imágenes pero no sé si será conformando un Calvario o cada uno de manera independiente.»
«Creo que la estampa de la Virgen ante el Coliseo romano es lo que muchos deseamos ver dentro de la Gran Procesión. El propio Circo Máximo es un enclave que para todos los cristianos tiene mucha relevancia histórica, pero la estampa del trono de la Esperanza recortado contra la silueta del Coliseo es un momento muy esperado. Lo vamos a tener además con esas dos luces, la luz de la primera hora de la tarde y la de las últimas horas, casi anochecer. El Coliseo se va a convertir en un inmejorable marco para albergar a la Virgen de la Esperanza.»
Finalmente parecen coincidir en horario el domingo la Misa de Inicio del Pontificado de León XIV con la de Clausura del Jubileo de las Cofradías, ¿tenéis algo de claridad con respecto a la organización?
«Tampoco sabemos nada, es algo que ha sobrevenido de manera inesperada. No sabemos en que formato se van a encajar ambos formatos que coinciden en el espacio y en el tiempo. Estamos a la espera pendientes de que el propio Dicasterio y el Vaticano nos confirmen como se van a cuadrar ambas cosas.»
Durante los próximos cientos, miles de andaluces van a peregrinar a Roma con el Cristo de la Expiración y la Virgen de la Esperanza, ¿qué mensaje tenéis que mandarles?
«Hay que vivir esto con el corazón abierto de par en par, que le pidan mucho a la Virgen y que la quieran mucho. Como le gusta decir a nuestro albacea general: «podemos querer mucho a la Virgen, pero más nos quiere Ella a nosotros». Estoy seguro que con la fe puesta en sus manos vamos a salir todos transformados, en lo personal y en lo espiritual. Invitaría a todos esos peregrinos a que se dejen querer por la Virgen, que la Esperanza es muy grande para entender la fe de nuestro pueblo y viene a la cuna de la cristiandad a conquistar los corazones de los fieles.»
Con el trajín del trabajo no sé si has tenido oportunidad, pero ¿qué le dirías a tus compañeros de ese equipazo de albacería de la Esperanza?
«Que son mi familia. Hemos venido a Roma juntos y estamos viviendo esta convivencia del día a día y me siento muy afortunado. Las cofradías son vertebradoras de gente de perfiles distintos que al final se acaban convirtiendo en tu familia. Les tengo que dar las gracias porque me hacen verdaderamente feliz, trabajar con ellos es un privilegio y nos une el amor a la Virgen. Somos un grandísimo equipo de trabajo que todo lo que nos proponemos lo conseguimos. Pasan los años y aquí seguimos, somos pequeños satélites en torno al astro rey que nos une que es la Virgen de la Esperanza y el Nazareno del Paso. El amor a la Virgen que demuestran en tantas horas de duro trabajo es lo que hace tan grande a nuestra Archicofradía. Que sepan que les quiero mucho.»