La imagen del Martes Santo 2019: petalada de emociones

22:00. No entra un alma más en calle Echegaray. El público malagueño abarrota la céntrica calle de la ciudad esperando el paso de la Cofradía del Rocío. El sol hace poco que decidió abandonar el cielo y dio pasó a una radiante luna llena de primavera, cuyos blancos destellos se reflejan en el manto de una Novia barroca.

Suenan los acordes de la Agrupación Musical Vera Cruz de Campillos que interpreta la marcha «Bajo tus Pasos» para que el Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario encare Méndez Núñez. Los ojos de los malagueños se clavan en la espalda del Cristo victoriano. Se respira la calma tensa que solo se puede percibir en los momentos de expectación, de quien sabe que espera para vivir algo únicamente repetible en la memoria de los allí presentes.

Al fondo ya asoman los ciriales que preceden a la Novia de Málaga. Se escapan las notas de la marcha que Artola le compusiera a la «Virgen de Gracia» y el público comienza a enmudecer. Tras un breve descanso, María Stma. del Rocío se levanta. Rompen los platillos de la Banda de Música de la Esperanza y comienza a sonar «Siempre Macarena». A partir de entonces lágrimas, vivas, guapas, aplausos y un sinfín de emociones descontroladas se desparraman al paso de la blanca paloma.

Antes de abandonar Echegaray la Virgen se detiene frente a un balcón. Luz Muriana Saavedra le canta una saeta al Rocío y su voz produce lo que solo las cosas que se hacen desde el corazón consiguen. A los sones de «Coronación» de Marvizón se despedía de Echegaray bajo una intensa petalada y con cientos de almas que tardarán mucho en superar este momento.