La historia de la Esperanza

Histórica imagen de la Virgen de la Esperanza | Archicofradía de la Esperanza

Corría el 16 de junio de 1641 y en la Sala de Capítulo del Convento del Señor Santo Domingo el Real se reunían 72 malagueños para fundar una hermandad que diera culto diario a la imagen de Ntra. Sra. de la Esperanza. Este grupo de cofrades capitaneados por Juan de Horozco y Juan Rodríguez pertenecían en su mayoría a la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús. Pidieron que esta nueva hermandad quedara incorporada a la del Paso, pero con independencia de esta última.

Los primeros testimonios del S XVII y XVIII

En el siglo XVII, nos llegan referencias de la procesión del Paso a través del dominico Fray Antonio de Lorea. Y es que tras el Capítulo celebrado en 1671 por la Provincia dominicana de Andalucía, se acordó compilar y publicar la historia de los dominicos en dicha región. Así pues, entre 1682 y 1683, Fray Antonio de Lorea, visita el Convento de Sto. Domingo de Málaga y dice así: “El Viernes Santo, salen de este convento dos insignes procesiones con sus cofradías. Una es por la mañana con Jesús Nazareno. Despuéblase la ciudad para ver en la plaza el paso de salir la Virgen Santísima a recibir a su Santísimo Hijo, y imprimir su Majestad en el lienzo su sangriento y divino rostro. La perfección de las Imágenes y de las ceremonias, la devoción de la gente, lágrimas de compasión y solemnidad, las hace tan plausibles que sin duda es lo mejor que tiene España”.

Del siglo XVIII también nos llegan noticias del fervor procesionista a través del londinense Joseph Townsend, en concreto, del año 1787 y describía lo vivido así: “El Viernes Santo, a las 7 de la mañana, cerca de diez mil almas se reunían en la Plaza Mayor para ver pasar las procesiones; pero en el momento en que un crucifijo entraba por un lado de la plaza y en el que el discípulo bienamado y la Santísima Virgen aparecían por el otro, un súbito y fuerte aguacero obligó a la multitud a disolverse para buscar abrigo. Por eso fue que el encuentro del Hijo con la Madre no pudo verificarse; de no ser por eso, habrían, así como otras Imágenes diferentes, desempeñado su papel. San Juan debía demostrar su pena alzando sus manos al cielo, la Santa Virgen se habría desmayado y todo el pueblo habría roto a llorar”.

Durante la Invasión Napoleónica, consta una saeta cantada al paso de la Virgen de la Esperanza que decía así:

“Haz Virgen de la Esperanza,
Que terminen los dolores,
Viendo que se van de España
Los pícaros invasores”

El S. XIX y los Sucesos del S. XX

En ese año de 1808 consta la entrega a los invasores del ajuar completo de la Verónica y San Juan así como una multitud de enseres procesionales repujados en plata. Del siglo XIX, podemos citar la crónica de la última ceremonia del Paso, recogida por el diario “El Avisador Malagueño”. Se informa de que desde antes del amanecer, la Plaza se encontraba completamente abarrotada:

“Los edificios se veían no ocupados, sino cargados con todo el peso humano que podían soportar, las fachadas de las casas, los tejados, las puertas: en la Plaza estaban estivadas las personas. Por momentos temimos que aconteciese una catástrofe, dos, tres, ciento… Se produjeron algunos altercados, como el sucedido en casa de los Señores Aguilera, siendo invadida por la multitud. Hasta la misma procesión sufrió las consecuencias de la muchedumbre y confusión que había en la plaza y hubo momentos en que la vimos dispersa entre el gentío, quedando los procesionistas como náufragos entre aquel piélago de cabezas y llevando en lo alto, como tabla de salvación, los cirios apagados. Cada vez que llegaba una Imagen a la Plaza se formaba un revuelo”.

En el siglo XX, es ya bien conocida la revolución estética que experimentó la Virgen de la Esperanza y que contagió al resto de Imágenes locales. Durante la quema de Iglesias de 1931, fue salvada gracias a la valentía de dos adolescentes: Francisco Sánchez Segarra y Ramón Cerrillo, quienes escondieron a la Virgen en un bidón de carburo en la misma calle Cerrojo. Sería en el año 1936 cuando volvería a ser salvada de la furia iconoclasta, esta vez en la catedral de Málaga, gracias a la intervención de un profesor republicano quien la ocultó en la sacristía con otras Imágenes.

Ya el Jueves Santo de 1940, el rumor corría de boca en boca y de corazón en corazón: la Esperanza… otra vez. Tras 9 años sin procesionar, la Virgen salió a las calles entre un clamor constante, sobre una kilométrica alfombra de romero y bajo un palio de azahar.

“Hijo mío, viviréis la Coronación y viviréis la Consagración de la Capilla, pero nunca podréis sentir lo que Málaga vivió la noche de 1940 cuando la Virgen de la Esperanza entró, bajo palio de azahar en calle Larios”.

En el año 1988, tiene lugar la Coronación de la Virgen de la Esperanza, concedida en 1986 por rito Vaticano y obteniendo una bendición de su Santidad San Juan Pablo II para el acto de la coronación. Ya de vuelta a su nuevo templo… jamás pensábamos que algo pudiera superar en emoción y trascendencia a la coronación de la Virgen, hasta que llegó Roma…