La Divina Pastora: una devoción de más de 250 años de historia
La Congregación de la Divina Pastora de Málaga vive ya a las puertas de uno de los eventos más importantes de su larga historia. En menos de una semana, el foco devocional del barrio de Capuchinos será coronado canónicamente en el principal templo de la ciudad. La talla casi tricentenaria de Montes de Oca retornará el sábado triunfalmente a su barrio rodeada de sus fieles y aquí vamos a repasar la historia de una de las devociones marianas malagueñas más antiguas.
El Convento de Capuchinos y la fundación de la Congregación
El 28 de febrero de 1620, los primeros frailes capuchinos de Málaga tomaron posesión de los terrenos donde se debía de construir el futuro Convento de Capuchinos. Buscando recogimiento a extramuros de la ciudad, la comunidad religiosa encuentra en la antigua ermita de Santa Brígida -en el camino de Casabermeja- el lugar idóneo para implantarse e inaugurar el convento en 1632.
Años después, el 24 de junio de 1703, la devoción pastoreña tiene su origen en una visión de fray Isidoro de Sevilla y, al poco tiempo, llega a Málaga la talla del escultor sevillano José Montes de Oca y León para recibir culto en Capuchinos. Al menos desde 1741 se puede atestiguar la presencia de esta imagen en el convento. Gracias al testamento de Bartolomé Hurtado de Mendoza y su mujer del 6 de abril de 1741 se puede comprobar que éstos mismos instituyeron una misa en honor a la Divina Pastora de las Almas en la festividad de San Félix de Cantalicio (18 de mayo).

Un documento que se conserva en el Archivo de la Provincia Capuchina de Andalucía, certifica que Fray Diego José de Cádiz funda la Congregación tras la Cuaresma de 1771. En una carta que le escribe a su confesor, el padre Francisco J. González, le cuenta diversos acontecimientos de su estancia en Málaga e incluye la efeméride fundacional de la siguiente manera:
«Aquí funde una Congregn de la divina Pastora añadiendo algunos capítulos à los qe tiene la de la Parroquia de Sta Marina de esa Ciud –Sevilla- y se hizieron algunas obras pías utiles pa el común de vivos y defunctos.»
Con la invasión francesa y la desamortización de Mendizábal, los frailes capuchinos se ven obligados a abandonar el convento en 1835. Tan solo el fraile José de Vélez siguió dando culto a la imagen mediante la fundación de las congregaciones de San Félix de Cantalicio y de la Santas Justas y Rufina. La devoción por la Madre del Buen Pastor se mantuvo durante el S. XIX legándose su cuidado a las Madres Clarisas que habían tenido que abandonar su convento en la Plaza del Carbón. En 1889, el obispo Marcelo Spínola entregó a esta rama femenina de los franciscanos el antiguo convento de Capuchinos y, con él, el cuidado del culto de la imagen mariana.
A mitad de ese S. XIX se reactivó la celebración de la Novena a la Virgen y en 1906 se aprobaron los nuevos estatutos de la Congregación. Gracias a unos documentos encontrados con posterioridad, se pudo comprobar como en esa época la familia Grund se hizo cargo del cuidado de la talla. La que fuese su camarera hasta 1942, Ana María Grund, escribió una carta en ese año legando su cuidado a Francisco Palma ,que sería el encargado de colocarle unos paños encolados perdiendo la imagen su condición para ser vestida. En ese mismo documento se confirma como Adelaida Lengo y Felisa Grund, hermandad de Trinidad Grund, le acompañaba en la labor de camareras de la Virgen.
Las dificultades y la reorganización del S. XX
Durante los sucesos de la primera mitad del S. XX se produce un intento por parte de las milicias de quemar la iglesia; pero, cuenta la historia, que fueron los mismos republicanos del barrio los que impidieron que el templo ardiera ya que en el interior se encontraba su patrona. Durante la Guerra Civil se interrumpe el culto a la Divina Pastora aunque la talla se mantiene intacta gracias al establecimiento de un hospital militar colindante al templo.

Superada la primera mitad del siglo, la Congregación vive en esa época años de incertidumbre hasta su reorganización en 1948. José Claros López se convertiría en Hermano Mayor, puesto que ocupó hasta los años 90, y tomó la decisión de sacar la imagen del convento y devolverla al culto público. También es el responsable de la retirada de los paños encolados colocados pocos años antes y del proceso de restauración que devolvería a la imagen su impronta original.
El 6 de enero de 1951 se presentó también el primer párroco de la nueva parroquia de Santa Teresa instaurada por el obispo Herrera Oria, Juan Estrada Castro. Como respuesta, se organizan gran número de actividades religiosas y se crea el día de la procesión grande en el que Capuchinos se engalanaba y el barrio, incluidos los enfermos, salían al encuentro de la imagen mariana. Junto a José Claros son los responsable de la reactivación de la devoción a la Virgen con la institución de las fiestas de mayo, que eran también la Feria de Capuchinos. Data la historia que en los años 50 varios capuchinos pidieron a la Santa Sede nombrar a la Pastora como patrona del deporte. Así la primera ofrenda florar del Málaga CF se remonta al inicio de la temporada 1955/56.
La Novena de la Divina Pastora se convierte en uno de los principales eventos religiosos de la ciudad con los obispos predicando algún día de ella, así como miembros del Cabildo Catedral o frailes capuchinos. Pero no solo desde el S. XX, hay referencias de las indulgencias concedidas a la misma en diversos puntos de la historia: Pío IX en 1862, Juan Nepomuceno en 1855, Juan Muñoz Herrera en 1916 o San Manuel González en 1920.
Fue en 1970 cuando los fieles de la parroquia solicitaron al obispo Ángel Suquía que la Divina Pastora, que presidía el templo, fuese cotitular del templo pasando este a denominarse con el nombre que llega hasta nuestros días: Iglesia Parroquial de la Divina Pastora y Santa Teresa de Jesús. En 1972, la Congregación recibe del escultor hispalense Luis Álvarez Duarte la talla del Niño Jesús que acompaña a la Virgen María. Ya en los años 80, Rafael Gómez Marín será el responsable de la incorporación de la juventud a la Congregación y de la dinamización de la devoción en esa época.

Historia reciente de la Divina Pastora de las Almas
La historia reciente de la Divina Pastora de las Almas viene marcada por el proceso de coronación canónica y la restauración de Naranjo. En junio de 2018, la Congregación anuncia públicamente su intención de poner en marcha el expediente de coronación canónica de la Divina Pastora. Menos de un año después, en febrero de 2019, se solicita formalmente al Obispado el inicio del proceso de coronación de la imagen de Montes de Oca. El 8 de marzo de 2023, el obispo de la Diócesis de Málaga, D. Jesús Catalá Ibáñez, aprobó por decreto la coronación canónica siendo esto anunciado a los hermanos el 24 de marzo, fecha del aniversario del fallecimiento del Beato Fray Diego José de Cádiz.
La restauración de la talla de Montes de Oca fue llevada a cabo por Francisco Naranjo Beltrán, retirando la imagen del culto el 9 de febrero de 2023 para ser intervenida por primera vez en su historia. Durante todo ese tiempo la Patrona de Capuchinos fue custodiada por las Madres Clarisas mientras se ejecutaban las labores de restauración. La talla de 1741, de vestir y de madera policromada, fue sometida a un proceso de limpieza y consolidación de la policromía por parte de Naranjo Beltrán y de María de los Ángeles Mulero Montero. También se realizó un estudio radiológico para conocer el estado estructural y documentar toda la información posible respecto a la talla.
Este sábado, la Divina Pastora de las Almas se convertirá en la undécima imagen mariana de Málaga capital en ser coronada. La ciudad no vive una coronación desde la de Ntra. Sra. de la Soledad en 2016 y se volverá a echar a la calle para acompañar, en una jornada histórica, a la Patrona de Capuchinos.