La casa de Bernarda Alba

Detalle de Mantilla en Larios | Arturo Higueras

28 de febrero, día en el que los andaluces renovamos el sentimiento identitario, ya tenemos las planchas de las imprentas preparadas para sacar los primeros itinerarios a papel. En esta ocasión, la Agrupación de Cofradías tuvo a bien – después de los problemas de años pasados – sacar los horarios de nuestra Semana Santa hace justo una semana. Unos itinerarios que los cofrades siempre esperamos con ganas, ya que desde la Pascua no cesa del debate sobre los problemas intrínsecos que sufren la mayoría de los días en cuanto a retrasos se refiere… Nada más lejos de la realidad. Luchamos como nunca y perdimos como siempre, como dirían los malaguistas más agoreros.

Lo cierto es que, pese a todo, sigue habiendo días cuyos horarios parecen una partida de Jenga perdida en el primer movimiento o un puzzle recién sacado de la caja pero, ¿realmente qué importa? La planilla horaria no dejan de ser un instrumento usado por las hermandades para protestar en los balances de las televisiones y que, llegado el momento de sentarse en la comisión, se vuelven a firmar año tras año. La única jornada con cambios sustanciales este año es la del Miércoles Santo y todo por un castigo a medias a una hermandad que se le rompió un ala y no pudo volar de camino al Recorrido Oficial. Salvo el Viernes Santo, en todos los balances de 101tv hubo algún Hermano Mayor que protestó sobre los retrasos e incumplimientos. ¿De qué sirve manifestarte en contra de los retrasos y colapsos, o incluso del Recorrido Oficial, si a la hora de la verdad vuelves a apoyarlos?

No quiero culpar sólo a los Hermanos Mayores, ni mucho menos. La Agrupación – se presupone – tiene potestad para mediar (no imponer) en estas reuniones de horarios e itinerarios, ya que es el órgano destinado a velar por los intereses comunes de nuestra Semana Santa y alcanzar acuerdos, a la vista está, no lo hace. Sin duda, la situación del pasado Miércoles Santo fue idónea para que las cofradías cogieran al fin las riendas de un día que – pese a los cambios y mal que nos pese – veremos cómo termina por cuadrar. El ente de San Julián debe ir más allá de las sanciones por incumplimiento de horarios e intervenir para y por una correcta organización de los itinerarios. Por último – y más importante – las hermandades deben dejar su ego a un lado y asumir que ocupar otra posición muchas veces les puede beneficiar a ellas y a las del resto del día. Mención aparte merecen aquellas que se quejan de los horarios y, aún así, a la hora de intentar corregirlos ponen condiciones absurdas que impiden reorganizar nada. La Semana Santa evoluciona, le pese a quien le pese.

Hoy, día de Andalucía, uso una de las grandes obras de uno de los andaluces más icónicos, Federico García Lorca. Todos aquellos que claman al cielo y después terminan firmando lo mismo de lo que se han quejado parecen ser una representación de La casa de Bernarda Alba. Al fin y al cabo, terminan protestando y haciendo lo que sus hermanos quieren que hagan para no ser criticados por ellos, pero, si haces las mismas cosas, el resultado final siempre será el mismo. Y eso – en este mundo y en el Federico García Lorca – sólo tiene un nombre: hipocresía.