Fran Navarro: «Quizás estamos convirtiendo la vestimenta de la Virgen en una competición innecesaria»
En esta última semana de Cuaresma, cerramos nuestro ciclo de entrevistas de El Itinerario hablando con Fran Navarro. Se trata de uno de los vestidores de Málaga con mayor progresión en los últimos años y que actualmente se encarga de vestir a cuatro Dolorosas de hermandades agrupadas aparte de varias de vísperas como El Valle o el Carmen Doloroso.
«Ahora mismo está todo en su época más convulsa de trabajo y demás. Todo al final y al cabo está viento en popa, por así decirlo, ya estamos metidos de pleno en los trabajos. Hay algunas hermandades que visto yo que incluso ya han terminado, como puede ser el valle o el Carmen Doloroso.»
No es muy común escuchar a los vestidores en primera línea. Así que la primera pregunta no puede ser otra, ¿qué lleva a una persona al oficio de vestir imágenes sagradas?
«Al final, desde niño sabes que te gustan las hermandades y todo el tema que rodea a las imágenes. Entre una cosa y otra termino en mi hermandad de los Remedios, de la cual soy hermano, y acabo de la mano de José Soler, que es el vestidor de la Virgen. Él es el que me inculca un poco cómo vestir a las imágenes, cómo se debe de hacer, es como si fuese mi maestro.»
Lo que empieza como una pasión, ¿en qué momento sientes que se puede convertir en tu profesión o en algo a lo que realmente dedicar tu vida?
«Al fin y al cabo esto no es una profesión como tal, pero si es verdad que es un trabajo. Todos al final acabamos haciendo más cosas, tenemos nuestros trabajos. Tienes esto como si fuese un hobby o se viste a la devoción de uno y poco más. Yo a lo mejor sí lo tengo un poco como lo principal, pero no es mi trabajo como tal. Para vivir solo de esto, tendrías que vestir toda la Semana Santa entera para tener un sueldo al final. Es distinto.»
«Las hermandades se acercan porque, al vestir otras imágenes, estás expuesto a que vean tu trabajo. Entonces terminan contactando a través de las otras que vistes y demás. Ya de ahí llegamos a un acuerdo y empezamos a vestir las imágenes.»
Empezaste con los Remedios y luego, ¿cómo fueron esos primeros años?
«Los primeros años con la hermandad de los Remedios. Luego, a través de Juan Carlos Manjón, llegué de su mano a Salutación que fue mi primera imagen agrupada que vestí. De ahí saltamos a Dolores y Esperanza, que llegué de la mano de Israel Cornejo, el vestidor hasta aquel entonces. Por ejemplo, con Humildad y Paciencia se ha creado un vínculo muy especial a través de su hermano mayor, Antonio Ríos, y de todas sus camareras y demás, que al final es todo como una familia.»
¿Cuántas imágenes vistes a día de hoy en Málaga capital?
«Pues nunca me he parado a contarlo. Agrupadas es más fácil ya que visto a cuatro hermandades. Son Humildad y Paciencia, la Virgen de Dolores y Esperanza, la Sangre, con Consolación y Lágrimas y la Virgen del Socorro, Nueva Esperanza y la Soledad del Sepulcro.»



Hablando de Consolación y Lágrimas en especial, se trata de una imagen que ha vivido una progresión en los últimos años bastante espectacular y que ha ido de la mano también de cómo la has vestido tú. ¿Cómo fue todo ese proceso?
«En el momento en que Francisco Naranjo restaura a la Virgen, la vestía Alejandro Guerrero y, tras la Magna de la Agrupación, decide dejar de vestirla. Fue cuando consideraron llamarme a mí. Ahí iniciamos el proceso y hablas con la hermandad para ver lo que quieren. Es verdad que muchas de estas hermandades me dan carta libre al vestirla. Con Consolación uno tiene ojos en la cara y dice: a esta Virgen le pega a algo clásico. Al final nos pusimos de acuerdo y fue lo que a día de hoy más o menos va saliendo adelante.»
A día de hoy hay mucha exposición en las redes sociales y los cambios de las Vírgenes probablemente sean una de las cosas que más expuestas están. ¿Cómo vives eso?
«Aunque suelen ser favorables en mi caso, quizás estamos convirtiendo un poco la vestimenta de la Virgen en una competición innecesaria, porque al final las imágenes son otra cosa. Cuando ves algunos comentarios de gente que critica a algunos compañeros, incluso que me han criticado a mí, piensas en tu cabeza: pero bueno si esta persona no ha cogido nunca ni un alfiler, nunca se ha puesto delante de una imagen para vestir. ¿Cómo puede él saber que le falla dos tablas en un lado o el encaje como está? Es una opinión personal mía. Es como si yo me pusiera delante de una banda y dijera: pues este instrumento está desafinado o este instrumento tú no lo tocas bien. Si yo no entiendo de eso, pues no tengo mucho que opinar de esos temas. Te puede gustar más o menos, pero ya meternos en tecnicismo…, yo creo que algunas veces se va de las manos.»
¿Cómo crees que está el nivel de las vestimentas en la ciudad y cómo ha evolucionado en los últimos años?
«Está evolucionando a un ritmo positivo. Yo recuerdo cuando era más chico que había imágenes muy bien vestidas, el caso de las imágenes que vestía Manolo, José Soler y otros vestidores más que ya están jubilados. Está evolucionando a un buen ritmo, a día de hoy hay gran variedad de vestidores en nuestras hermandades. Entre ellos destacar la labor de Javi Nieto, de Curro o de Guillermo.»
¿Cuál crees que es el gran debe que aún le queda a Málaga por afrontar en ese aspecto?
«Bueno, yo creo que todos vamos a estar de acuerdo: la Virgen del Gran Perdón. Quizás me estoy metiendo en un tema donde no me llaman y donde voy a salir un poco escaldado.»
La Virgen y el Señor tienen que ser vestidos por alguien profesional. ¿No sé si crees que hay hermandades que aún en ese paso no lo entienden o no lo quieren entender?
«Pues sí, hay muchísimas hermandades que no entienden ese tema y al final se acaban quedando con algo más mediocre o que no está al nivel de lo que requiere la hermandad. Al fin y al cabo es una evolución. Hace unos años era impensable en Málaga que se cobrase por una vestimenta de una Virgen y, de hecho, hay algunas hermandades que todavía se llevan las manos a la cabeza.»
En los últimos años se está viviendo una moda por recuperar estampas añejas, vestimentas pasadas, ¿cómo lo ves? Lo poco gusta, pero lo mucho aburre ¿no?
«En algunos casos está muy bien recuperar estilos, sobre todo por si esa imagen está falta de personalidad. Siempre está bien mirar un poco al pasado. Pero lo importante de esto es que la Virgen no parezca que esté disfrazada. Por ejemplo, con el tema de la Macarena, es verdad que la Virgen para el Besamano estuvo preciosa y de los mejores cambios que recordamos recreando la época de Ojeda. Pero cuando ya empiezas con otro y otro cambio, una imagen tan emblemática no se puede cambiar de personalidad cuando ya tenemos todo el mundo asumido en nuestra cabeza que la imagen está concebida como A. Si se empieza todo el rato A, B, C y D…, al final la gente se extraña un poco. Tenemos que tener mucho cuidado en esos temas porque al final no son imágenes que están en nuestra casa, son imágenes que son devociones de mucha gente.»
¿Hay cierto complejo en Málaga con mirar hacia Sevilla, hacia la Macarena, y no explotar estilos más malagueños o maneras de vestir más de aquí, como por ejemplo le puede pasar a la Esperanza?
«La Esperanza es una imagen emblemática de la ciudad y hay que tener mucho cuidado en ese tema, hay que pensárselo la verdad. Es verdad que los cofrades en ese aspecto somos muy egoístas y decimos: a mí me gustaría verla de tal forma. Pero también hay que tener en cuenta la persona que va todos los días a la basílica y cuando la vea, no la reconozca.»

La Virgen de la Soledad del Sepulcro es la última imagen de Semana Santa de la ciudad que has afrontado, ¿cómo fue la llegada?
«Tras la última Semana Santa me llama Tomás, el hermano mayor, para tener una conversación. Y ahí empezamos a trabajar en el camino junto con la hermandad para empezar a vestirla y ver un poco las necesidades de la hermandad. El besamanos fue mi segundo cambio, y se tomó la decisión, consensuada con el Hermano Mayor, de vestirla con el tocado de Soledad pero como una cosa ocasional. Un poco recordando la estética de los años 90, principios de los 2000.»
Te hago la pregunta, ¿crees que algún Viernes Santo ira así?
«Yo creo que no, la verdad, porque ya tenemos la imagen para los cofrades de que la Virgen de la Soledad va vestida con su ráfaga y el manto por la cabeza.»
Quería dedicar la última parte de la entrevista a las vísperas, vamos a hablar un poco del Valle ¿Qué tal el balance de vuestra primera salida a la calle?
«Yo creo que puede ser de lo más positivo. El barrio respondió ante la procesión en la calle y también la Virgen salió con un buen cortejo, que eran casi todos devotos del barrio. Estamos muy contentos, para ser un primer año llevaba un buen cortejo, se intentó cuidar mucho el repertorio que llevaba. En fin, ha sido un gran trabajo por parte tanto de la albacea general como de los demás componentes del grupo.»
Hablar del Carmen Doloroso, también un poco de las dos. No sé si también compartes esa opinión de que parece que tiene mucho éxito en las vísperas ser una cofradía «rancia».
«Depende, porque el Valle no iba del todo rancio. De hecho, es una frase que hemos repetido mucho, que para hacer dos hermandades totalmente iguales no merece la pena, para eso te apuntas al Carmen Doloroso, que lleva más tiempo. Los barrios tampoco tienen nada que ver, Pedregalejo con La Paz.»


¿Cómo vives la Semana Santa?
«Cuando llega el Domingo de Ramos ya es todo más tranquilo. Las imágenes ya están en sus respectivos tronos y ya es disfrutar. Yo intento acompañar siempre un ratito a cada imagen que visto y que todo vaya bien.»
Si te tuvieras que quedar con un momento de la Cuaresma o de la Semana Santa, ¿cuál sería?
«Diría los momentos, los cambios de procesión para todos las hermandades son muy especiales. Cuando ves cómo la gente se acerca a las imágenes, en Humildad y Paciencia se invita a las mujeres del barrio o en el Valle, que este año se ha hecho por primera vez, se invita a las mujeres de la hermandad y siempre se emociona la gente de tener la Virgen tan cerca.»
Si te tuvieras que quedar con un cambio tuyo, ¿cuál sería?
«Cuando las vistes por primera vez para el trono siempre son especiales. El cambio de la Virgen del Valle este año al trono ha sido muy especial porque además era su primera salida. Guardo con mucho cariño el cambio para la extraordinaria de Dolores y Esperanza o las primeras veces de la Soledad o Consolación y Lágrimas.»