Enrique Romero: «Este programa ha sido un regalo del destino»

Esta Semana Santa será muy diferente para todos. Músicos, religiosos, artistas, hermanos mayores, nazarenos, periodistas y cofrades en general. Será una Semana Santa que vivir desde el sentimiento y desde el recuerdo, desde la fe más profunda. Creer sin poder ver a nuestros tronos en la calle. Y en esa labor tan difícil, Canal Sur ha hecho una apuesta por acercar a las casas de todos a nuestros titulares y sus historias. Hemos tenido la oportunidad de hablar con Enrique Romero que, además de ser presentador del programa Andalucía en Semana Santa, es pregonero de la Semana Santa de Málaga 2001 y hermano de los Dolores de San Juan. Un malagueño orgulloso de sus orígenes y un andaluz que lleva sus tradiciones por bandera.

«Ha sido una Cuaresma muy intensa. El programa surgió a última hora y teníamos que grabar nueve entregas. Hemos estado grabando todos los días doce horas durante algo más de un mes por toda Andalucía. Además, hay que añadirle a esa carga de trabajo la preocupación de la pandemia. Pero tengo que decir que me lo he pasado muy bien y he descubierto cosas increíbles. Me he sentido muy realizado».

¿Cómo surgió la idea de hacer este programa?

«Fue una reunión que tuvimos con los directivos de Canal Sur planificando la temporada taurina. Allí surgió la idea de hacer un programa de Semana Santa por dos motivos: por un lado, porque el patrimonio cultural y devocional es inmenso y, por el otro, porque en la situación en la que estamos la televisión pública tenía que aportar su granito de arena para acercas las diferentes devociones a los andaluces. Ha sido un acierto absoluto llevarlo a cabo. Hemos descubierto un formato entretenido y didáctico para acercar la cultura. Es un programa del que puede disfrutar el cofrade, pero también el que no lo es».

¿Qué nos queda por ver durante la Semana Santa?

«El programa se emitirá todos los días desde Domingo de Ramos a Jueves Santo, previo a retransmisiones de años anteriores. Ya que no podemos estar en la calle, vamos a poder descubrir mucho más sobre la Semana Santa. Ya que normalmente no salimos de nuestra ciudad, nos perdemos lo que pasa en el resto de Andalucía. Este formato permite conocer las otras Semanas Santas, nos ayuda abrir los ojos y descubrir otras maneras de expresar nuestra devoción».

¿Ayuda este tipo de programas a desterrar ese mantra regionalista de unos contra otros?

«Ese tipo de pensamientos es de una cortedad de miras preocupante. Todos creemos que sabemos mucho de todo, pero no es así. Cada uno tiene su Semana Santa y cada una tiene un mérito diferente. Hay quienes han podido heredar una Semana Santa elaborada de siglos atrás y quienes han tenido que hacer un sacrificio enorme para resucitar una que había desaparecido. Yo he visto cosas maravillosas en el Sacromonte de Granada o cómo en Almería han conseguido levantar de la nada hermandades maravillosas. La leyenda del Abuelo, de la Virgen del Socorro de Jerez, la Esperanza de Huelva que se quedo sin cobijo en la calle. Hay mucho por descubrir y que poner en común».

¿Ha habido momentos que te hayan emocionado haciendo el programa?

«Casi todos los momentos me han conmovido. Recuerdo en especial la historia de una señora que me contó como consiguieron levantar una hermandad de la nada en Almería, un empeño de ella y de su marido que ya no está. O de otra señora de 90 años que le regaló su vestido de boda a la Virgen porque la imagen no tenía sayas para salir»

Enrique durante la grabación del programa | Canal Sur

«Todo el esfuerzo y todo el trabajo se hace por ilusión, por sentido del servicio público y por dar a conocer tantas historias de nuestra Semana Santa. Recibir la gratitud y el cariño de tanta gente es lo mejor que te puede pasar. Eso es lo que me ilusiona y me da fuerzas para seguir»

¿Lo han puesto fácil las hermandades para mostrar tan de cerca a sus titulares?

«Todas las hermandades se han volcado y nos han ayudado muchísimo. En seguido hemos congeniado con las personas que nos han abierto las puertas de las iglesias y de las casas de hermandad. Ha sido un esfuerzo tremendo pero también una satisfacción preciosa. El propio cuerpo de la Legión se ha volcado totalmente en el reportaje del Cristo de la Buena Muerte, cuando fuimos a grabar al cuartel de Ronda».

Pocos andaluces han podido estar tan cerca de tantos focos devocionales, ¿qué se siente al estar ahí?

«Es un honor inmenso, me emociono cuando lo recuerdo. Ha sido un regalo del destino, un privilegio inmenso. La gratitud eterna a las hermandades que me han dejado acercarme tanto. Es una sensación de soledad entre tú y la imagen, como si estuvieses en otra dimensión. Te recorre un escalofrío especial. Sobre todo por la gran cantidad de sentimientos que se vuelcan sobre estas imágenes».

Fuiste pregonero de la Semana Santa de Málaga hace justo 20 años, ¿cómo recuerdas aquella experiencia?

«Recuerdo aquellos días con una tensión y una responsabilidad que a veces me superaba. A la vez, fue un privilegio y un honor increíble. Ha sido de las cosas más importantes que me han pasado en mi vida, es un hito que nadie se espera. Poder hablarle a mi ciudad de lo que más profundamente llevamos en el corazón es de una emoción, responsabilidad y gratitud inmensa».

Fue un pregón bastante reivindicativo, sobre todo con el papel de la mujer, ¿crees que hemos avanzado en estos 20 años?

«Sí, la mentalidad ha ido cambiando. Entonces había una sensación de enfrentamiento entre las distintas formas de procesionar, las más tradicionales y las más modernas, y recuerdo aquello que dije de «aquí no sobra nadie». Claro que reivindiqué que la mujer estuviese en todos los lugares de la hermandad, bajo los varales o de Hermana Mayor. Aquello que parecía muy osado es hoy mucho más natural».

Hay quienes piensan que estamos desvirtuando la Semana Santa de lo verdaderamente importante, ¿coincides con ese pensamiento?

«Eso siempre ha pasado. A partir de los años 20 la Semana Santa se transforma para ser mucho más espectacular. Antes era todo luto, poco más que una peregrinación a la Catedral. A día de hoy hemos evolucionado una barbaridad, cada vez vamos a mejor. Pero, en cuanto se olvide la trascendencia espiritual y religiosa, nos convertiremos en un carnaval. Y eso no puede pasar nunca. Hay que avanzar en los sentidos pero sin abandonar la fe».

¿Haría bien la Iglesia en fijarse en cómo el mundo cofrade se ha adaptado al avance del tiempo?

«Sin duda. Si la Iglesia no se plantea seguir evolucionando para llegar a la sociedad del siglo 21, cada vez tendrá más problemas para proclamar la fe. La Iglesia se ha quedado atrás y debería fijarse más en las hermandades, apoyarse más en ellas e integrarlas. La Iglesia tiene que abrirse más a la sociedad, usar los medios de comunicación para explicarse y manifestarse, siempre manteniendo el sentido humanista».

Enrique durante su visita a la Esperanza | Canal Sur

Como gran divulgador del mundo de la tauromaquia también, ¿hay relación entre ambas tradiciones?

«Por supuesto. Tenemos un gran problema en la indolencia que mostramos por defender lo nuestro. Nos están imponiendo formas de ver la vida ajenas a nuestra cultura, nos estamos dejando conquistar. Tenemos un patrimonio cultural maravilloso que va todo en paralelo, eso somos nosotros: una manera diferente de expresar sensaciones y sentimientos».

«La tauromaquia y la Semana Santa llevan cinco siglos entre nosotros. Va a haber una manipulación de intereses cruzados por intentar hacernos daños durante estos días. Nos intentan imponer tradiciones que no son nuestras y deshacernos de nuestras raíces. García Lorca, Alberti, Picasso… son una muestra de que estas tradiciones forman parte de nuestra cultura, con independencia de lo que cada uno piense»

¿Qué opinión te merecen las redes sociales, donde muchos se esconden tras el anonimato para hacer daño?

«Las redes sociales son un invento increíble. Que puedas publicar una noticia y te lean miles de personas es mágico. Sin embargo, hay gente que no conoce ni la dignidad ni la educación. Son simplemente destructivos. Hay gente que lo ve todo mal, pero eso no es por las redes sociales. Las redes son simplemente un reflejo de cómo somos los humanos».

¿Cómo están afectando esas redes sociales a los medios más tradicionales?

«Las redes sociales nos obligan a adaptarnos a todos y le ha hecho mucho daño a la prensa escrita. La televisión también se está adaptando con cadenas específicas en internet. Hay que tener cuidado porque la televisión se está convirtiendo en negocio pase lo que pase, destrozando a las personas para ganar dinero. Eso es un ejemplo pésimo para la sociedad. Tenemos que acabar con eso. Hay que hacer un esfuerzo por lanzar un mensaje de que la cultura es entretenida, hay que hacerla entretenida. Entretener de manera constructiva es nuestra gran labor pendiente».

¿Qué le dirías a la gente de fuera con tantos prejuicios sobre nuestras tradiciones?

«Les invitaría a que se liberasen de prejuicios. Aquí el protagonismo es para las emociones y los sentimientos. Las cosas son como las sentimos y no como deben ser. Andalucía tiene una manera de ver las cosas de otra forma. No somos tontos, que lo que hemos hecho es seguir avanzando. No nos quedamos parados hace tres siglos».

¿Cómo va a pasar Enrique Romero esta Semana Santa tan diferente y qué es lo que más echa de menos?

«Pues primero trabajando. Tendremos que grabar bastantes cosas de Toros para Todos. El tiempo que tenga libre lo aprovecharé para visitar hermandades, pero de manera anónima. Casi que me disfrazo. También me gusta estar en la naturaleza que es donde me siento más cómodo. Echo de menos la sensación de esa inquietud que te entra en el cuerpo, la responsabilidad enorme de retransmitir en directo. Voy a echar en falta esa cantidad de emociones y sensaciones de la música, de los nazarenos, de los tronos… Ojalá podemos disfrutar pronto sin miedo de todas esas cosas».