Dejar de jugar al cara o cruz

La Virgen del Rocío tras su paso por Tribuna de las Pobres | Arturo Higueras

La Semana Santa de 2025 ha sido un espejo de la 2024. Si el Martes Santo del año pasado fue el único día en el que disfrutamos de un pleno de cofradías en la calle, el de este año fue la única jornada pasada por agua. Los núcleos de chubascos dispersos hicieron que se mojaran los nazarenos de 5 de las 6 hermandades que procesionaban, llevándose la peor parte las hermandades de Nueva Esperanza y Rocío.

Es necesario poner un contexto antes de hablar de esta jornada tan difícil. Los chubascos dispersos son imposibles de predecir a medio plazo, ya que hasta 15 o 20 minutos antes de su llegada no aparecen en el radar. El Rocío y Nueva Esperanza tomaron la valiente decisión – y acertada- de salir a la calle, puesto que a las 15:00 había un 30% de riesgo de aparición de dichos chubascos y, en caso de aparecer, estos serían débiles. Por este motivo, todas las hermandades salvo la Sentencia pusieron a sus nazarenos en las calles. Asimismo, el Hermano Mayor de esta última dijo en la radio que, con la previsión que manejaban al principio de la tarde, hubieran salido también.

Una situación de cara o cruz. Hasta las 19:00, tres núcleos de chubascos bordearon la ciudad sin causar la más mínima lluvia salvo un ligero chispeo cuando el Nazareno de los Pasos recorría los últimos metros de Carretería. El panorama del Domingo de Ramos fue idéntico y las ocho hermandades que corrían el riesgo salieron a las calles con la suerte de que no cayó ni una sola gota. Solamente había que abrir el radar en la tarde del Domingo de Ramos para ver cómo los núcleos de precipitaciones esquivaban la capital por el norte y por el sur.

Nueva Esperanza sufrió el chaparrón con granizo cerca de Zamarrilla, que esperaba el tradicional saludo del Nazareno del Perdón y la Virgen de Nueva Esperanza. La ermita de Zamarrilla fue cobijo para los nazarenos de Nueva Esperanza. Un espacio milagroso se abrió en el salón de tronos para acoger a María Stma. de Nueva Esperanza. Como si estuviera hecho a medida, el trono del Nazareno del Perdón pudo refugiarse en el pasaje Mármoles.

Más difícil fue la situación para el Rocío. Con el Señor en Tribuna Oficial y la Virgen en Tribuna de los Pobres, la única solución fue volver al barrio de la Victoria por el camino más corto. Con un cortejo nutrido que no quiso abandonar a sus Titulares y a los sones de la Vera+Cruz de Campillos y la BM Virgen del Rocío, el Nazareno de los Pasos y la Virgen del Rocío regresaron a casa entre un mar de malagueños que no dejaron sola a la Novia de Málaga.

Como saben la jornada se retrasó una hora. Un retraso – desde el punto de vista meteorológico – sin fundamento alguno. Sin embargo, lanzo la siguiente pregunta: ¿qué hubiese ocurrido si no se hubiera pactado dicho retraso? A las 19:00, Rocío hubiera estado en Alameda, Penas en Atarazanas, Nueva Esperanza en Cisneros, Humillación en Mármoles y el Rescate en Álamos. La respuesta es evidente: se hubieran mojado todas sin posibilidad de refugio. Las dimensiones de nuestros tronos imposibilitan el resguardo en la Catedral, así como en la inmensa mayoría de los templos. ¿Ha llegado la hora de convertir la utopía de los toldos y tinglaos para refugiarse de la lluvia en una realidad?

Ayer apuntaba de forma muy certera el Hermano Mayor de la Sentencia que la idea de los toldos sólo tiene en cuenta el patrimonio material y no el humano, ya que sería muy difícil meter el cortejo completo y dos tronos bajo una estructura temporal. La solución a esto es muy simple: colocarlos en lugares colindantes a iglesias que puedan cobijar a los nazarenos en caso de que su uso sea necesario.

A bote pronto se me ocurren varios lugares en los que sería útil la colocación de tinglaos: plaza de los Santos Mártires (con refugio para nazarenos en los Mártires), plaza de Félix Sáenz (San Juan), plaza Camas (San Juan y Casa Hermandad de Fusionadas), calle Bolsa (Catedral), calle Afligidos (Catedral y Casa Hermandad de Sepulcro y Estudiantes), Dos Aceras con Gaona (San Felipe y Casa Hermandad de Sangre), calle Nosquera (San Julián y los Mártires), Angosta del Carmen (parroquia del Carmen y Casa Hermandad de Misericordia) o plaza de la Merced (parroquia de Santiago).

Estructuras efímeras que no interrumpieran el uso normal de las calles para los días en los que no hubiera riesgo de lluvia. En las manos de la Agrupación y de las autoridades competentes está la oportunidad de que sucesos como los del Martes Santo no se repitan nunca más. La colocación de toldos o tinglaos junto con un servicio de predicción meteorológica en directo pondría en bandeja el verdadero deseo de todos los cofrades cuando llega la Semana Santa: el pleno de cofradías.