Caerse del caballo
Según la tradición católica, Saulo de Tarso -un fariseo perseguidor de cristianos- iba camino de Damasco cuando fue cegado por una luz que le decía: «¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues?». El soldado romano, impresionado, se cayó del caballo a tierra y tuvo que ser transportado por los hombres que le acompañaban a la ciudad. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber nada.
Esta semana se ha presentado en Málaga el boceto del nuevo misterio que habrá de acompañar al Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia. Obra del mismo autor que la imagen cristífera, José María Ruiz Montes, el diseño no ha dejado indiferente a nadie. Se presenta al Señor elevado sobre una escena de soldados romanos que se echan a suertes las vestiduras de Cristo. Incluye al portador del Títulus Crucis, un auxiliar arrodillado, un sayón y un centurión a caballo. Sí, a caballo.
Como siempre, las redes cofrades -ansiosas del comienzo de una nueva Cuaresma y su consiguiente llegada de nuevas y frescas polémicas- quisieron dictar veredicto. ¿La víctima? El caballo de la trasera del misterio. Sin comerlo ni beberlo, la figura equina se había convertido en el centro de la diana de aquellos que habían decidido que allí-aquello no pintaba nada. Empoderados con el conocimiento que otorga la tribuna continua de las redes y el oficio de los 280 caracteres, muchos se atrevieron a cuestionar el criterio de uno de los más grandes escultores de nuestro tiempo. Como si de genios del renacimiento se tratasen -poseedores de una osadía fruto único de la ignorancia- quisieron comparar al bravo corcel con dragones, elefantes o rinocerontes.
Para bien o -muy probablemente- para mal, vivimos en una época donde cualquiera se siente con autoridad para cuestionar el trabajo del otro. Quien escribe -con conocimientos mínimos sobre arte- no se atrevería a ridiculizar la obra de quien ha demostrado ser uno de los mejores en lo suyo. Quizás no muy cómodo con los plazos, pero siempre excelente. Sin embargo, parece que el pudor intelectual que debería imponerse en quienes carecen de cualquier tipo de formación artística, hace brillo por su ausencia.
¿La buena noticia? Aún nos encontramos a las puertas de una nueva Cuaresma con una nueva ocasión de redención. Sirvan estas líneas como una reflexión en voz alta, una invitación a recapacitar. Como aquella voz que hizo caerse del caballo a Saulo de Tarso y cambiar para siempre el rumbo de su vida. Dejemos de perseguir polémicas y criticar todo aquello que no es de nuestro agrado. Seamos apóstoles de una Málaga cofrade que ha sabido reinventarse y ser referente en lo que a arte sacro se refiere. Que los cuarenta días que se presentan ante nosotros sean el camino a una comunidad cofrade menos cainita, más amable consigo misma y más paciente en la espera de resultados.
«Porque habéis oído hablar de mi anterior forma de vida en el judaísmo, de lo intensamente que perseguí a la Iglesia de Dios e intenté destruirla. […] Pero cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, se complació en revelar a su Hijo en mí para que lo predicara entre los gentiles, mi respuesta inmediata fue no consultar a ningún ser humano.» – Carta de San Pablo a los Gálatas 1: 11-16.