Bicofradismo

Si algo crucifica una y otra vez a la historia es que sus protagonistas siempre han querido polarizarla y, con perspectiva, tenemos claro que solo el tiempo determina quiénes estaban en el acierto y quiénes sobre el error. Esto ha ocurrido el último año la Agrupación de Cofradías. Con la implantación del nuevo recorrido –lejos de mejorar en conjunto y para todos nuestra Semana Santa– lo único que ha conseguido es polarizar a la sociedad cofrade. 

Los bandos están claros. Por un lado, los que apoyan al ente agrupacionista en su batalla por el cambio. Por otro, los nostálgicos que prefieren conservar la herencia de lo anterior. El tiempo va a tardar muy poco en resolver cuál era el bando bueno y cuál el malo, pero dejemos que la historia siga su curso y haga que las cosas caigan por su propio peso. Una sola cosa está clara, los que apostaron por el cambio tienen mayoría en San Julián.

Como si de una radiografía política se tratara, Málaga sufre de bicofradismo. Los nostálgicos apenas tienen margen para actuar en las sesiones de control de la Agrupación. El presidente se encuentra tranquilo en su despacho viendo como las hermandades más fuertes –pero no por ello más poderosas en cuanto a diputados/votos se refiere- le recriminan su hacer el último año. Aun así, llegado el momento, consiguió reunir todos los apoyos necesarios para seguir adelante. Superó la moción de confianza y, en cuanto nota algún atisbo de insurrección, como buen ejecutivo al mando se encarga pronto de resolverlo. 

Algo tan desinteresado como la Semana Santa hoy tiene más intereses que nunca. Pese a todo, quizás lo más importante sea que lo secundario se ha convertido en protagonista y lo principal ha quedado aislado a un segundo plano. Entre batallas de bandos y mandos, al final, todos estamos haciendo mal las cosas. El debate sobre el recorrido es casi igual de pobre e inútil que el propio recorrido. Tanto los partidarios del cambio como los defensores del antiguo trazado deben volver a colocar lo secundario en su lugar, dejar los intereses a un lado y centrarse en lo verdaderamente importante. No pequemos de bicofradismo. Que polaricen todo menos lo nuestro. Comienza la cuenta atrás…