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Balance Lunes Santo 2019
- Por Arturo Higueras Mañas, Gonzalo Chica, Hugo Gallagher Cobos, Miguel Orellana Jiménez y Pablo Merino Ruiz
- 29 abril, 2019
Jesús de la Columna avanzando por Calderería | Arturo Higueras
Crucifixión
- Muestra de que el cortejo mejora es su paso por calle Álamos. Ya recorriendo sus últimos metros, la hermandad continuaba compacta. Casi tanto como a su salida a media tarde. La incorporación de la capa a sus nazarenos, todo un acierto que suma al conjunto.
- Funcionó la banda de San Juan Evangelista tras el crucificado, aunque se echa en falta que se asiente una formación de forma definitiva. Los tronos llegaron mejor que otros años, sobre todo el de la Virgen.
- Su paso por la Catedral, como el de tantas otras cofradías, se ve visto limitado a travesar el crucero. El acompañamiento de la Virgen ha sufrido la marcha de banda La Paz, aunque sí ha mantenido el corte de su repertorio musical.
Pasión
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Quizás Jesús de la Pasión y la Banda de Cornetas y Tambores de La Esperanza protagonizen el binomio trono/música más consolidado de cuantos haya en nuestra Semana Santa. Impecable el paso de ambos tronos tanto por la rampa de la Catedral como por San Agustín, un enclave que se hará imprescindible para el cofrade en los próximos años.
- La restauración de la Virgen ha venido acompañada de una notable mejora estética. En mera anécdota quedó el olvido de una llave inglesa en el techo del palio. El repertorio que acompaña a la dolorosa es intachable. Ahora bien, ¿mejora la de Arahal a algunas de las magníficas bandas disponibles el Lunes Santo en la ciudad?
- Ver a la Pasión en la calle es muy complicado. Pasó ante el R.O., que supone más de la mitad de su recorrido, con las sillas prácticamente vacías. Igualmente, sufrió un parón en Plaza Uncibay con Gitanos más que previsible. Por lo poco frecuente, sorprende ver algunos descuelgues en el cortejo de regreso a los Mártires. Además, el trono de la Virgen necesitaba demasiado espacio para avanzar.
Gitanos
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La subida de calle Casapalma sigue siendo un punto de referencia en el Lunes Santo. Los estrenos lucieron como se esperaba -el SPQR y los cuatro paños de bocina-, que vienen a aportar a una cofradía con una línea estética clara en el patrimonio artístico que saca a la calle.
- Se debe reconsiderar la posición de la penitencia tras el trono del Señor. El ruido impide al trono poder escuchar con claridad las notas de la banda. Un problema histórico que la hermandad debe de afrontar cuanto antes. Quizás ahora sea el momento con el proyecto que tiene la junta de gobierno de crear una corporación musical propia.
- Generaron importantes retrasos a lo largo de la tarde. Falta compromiso y solidaridad con el resto de cofradías de la jornada. Dolores del Puente y Cautivo sufrieron un parón en la entrada a Cisneros esperando la cruz guía de Gitanos, Pasión padeció lo propio en la Plaza Uncibay camino a los Mártires.
Dolores del Puente
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Mejora sustancial en el horario de regreso a Santo Domingo que vino acompañada de mayor afluencia de público. Recorriendo los callejones del Perchel por la tarde, ahorraron tiempo y esfuerzo para incorporar con éxito calle Nueva.
- Los espacios amplios a los que se enfrentan las bandas en algunos tramos del itinerario no acompaña. Especialmente a la Unión Musical Eloy García, cuyas afinadas notas se pierden en el entorno de Mármoles y el Puente de la Aurora. Pese a esto, nunca está de más resaltar lo bien que cuidan desde la hermandad el repertorio que se interpreta tras el Cristo del Perdón y la Virgen de los Dolores.
- Con el cambio de itinerario se dieron algunas estampas un tanto atípicas para Dolores del Puente, especialmente a su paso por Mármoles con numeroso público esperando al Cautivo. Cambia así, de alguna forma, la esencia e idiosincrasia del cortejo. Por otro lado, es necesario un avance estético en el trono -provisional pero todavía vigente- del Señor.
Cautivo
- La Virgen de la Trinidad se hace ya imprescindible en la jornada: acertado el atavío, la decisión de levantar 15 centímetros la base de las barras de palio y la culminación de su bordado. Consiguen con los cambios del Lunes Santo, por fin, encerrarse a una hora prudente en la Trinidad. El entorno de la Plaza del Obispo, un enclave a tener en cuenta.
- Las cornetas y tambores de Bomberos se situó tras la penitencia del Señor, es decir, entre ambas secciones. Lo cual es comprensible atendiendo, principalmente, al gran número de personas que acompañan al Jesús Cautivo. Por otro lado, sí que puede resultar extraño que una banda cuya función es anunciar la llegada de la procesión se encuentre a mitad del cortejo.
- Carretería necesita al Cautivo y el Cautivo a Carretería. Pese a que parece incompatible con el nuevo trazado del R.O. y sus horarios, la hermandad debería reconsiderarlo y tratar de buscar alternativas para regresar a la Tribuna de los Pobres.
Estudiantes
- Año tras año se consolida el acto en la Plaza del Obispo por la tarde. El numeroso cortejo nazareno lo agradece. Se aprecia una mejora en el repertorio del Cristo, imprescindible el acompañamiento de una banda de música tras el Coronado de Espinas.
- Cuanto menos curioso el encierro de la hermandad. El trono del Cristo se coloca de espaldas a la gente congregada en Alcazabilla y espera a la Virgen de Gracia y Esperanza en la Plaza de la Aduana. ¿Por qué el encierro no tiene lugar en las proximidades de la Casa Hermandad?
- Siguen viéndose descapirotados a lo largo del recorrido de la hermandad. Son mayores en número en el entorno de Císter, cuando los primeros tramos de nazarenos del Cristo concluyen su estación de penitencia y se dirigen a dicha zona para ver los últimos metros de sus titulares. La hermandad debe actuar y eliminar esto, pese a las complicaciones que conllevan el elevado número de nazarenos que siempre pone en la calle Estudiante