Antonio Gallardo: «Se te saltan las lágrimas cuando vuelves a ponerte el uniforme»

La música se ha convertido en uno de los protagonistas insustituible de nuestra Semana Santa. Se buscan las marchas perfectas para cada maniobra y en el recuerdo tenemos las notas que nos conmovieron mientras pasaba nuestra mayor devoción. Se podría decir que ya no se puede entender nuestras procesiones sin su bandas sonora y sus acordes que resuenan en nuestras calles. Para conocer más de cerca el universo de las bandas hemos hablado con Antonio Gallardo, quien fuera director de la AM Vera-Cruz de Campillos durante varios años y que ahora, sin abandonar a los suyos, lo compagina con su labor como profesor en la BCT del Carmen.

¿Cuáles son los planes de la AM Vera Cruz de Campillos para esta Semana Santa?

«No habrá mucha actividad, pero sí haremos algunas cosas. Pese al anuncio de la Junta de dar más libertad a las bandas, hemos decidido actuar solo con la Camerata (un grupo de 15 músicos, sin cornetas ni percusión, para tocar algunas piezas más clásicas). Hemos podido grabar en la Casa Hermandad del Rocío un concierto que se publicará el Martes Santo y el Domingo de Ramos estaremos en directo con la Salud. En Campillos acompañaremos a nuestra hermandad tanto el Viernes de Dolores como el Viernes Santo. El gusanillo por lo menos nos lo podremos quitar».

«Comenzar un segundo año sabiendo que no habrá ensayos durante la Cuaresma se hace difícil. Al final, hemos tenido un poquito de luz con las nuevas medidas y, sobre todo, con la Camerata que empezamos hace dos semanas»

¿Se ha dejado a las bandas de músicas abandonadas hasta el final?

«Sí, sobre todo en nuestro caso. En Málaga ha habido más ayudas del Ayuntamiento y algunas iniciativas de conciertos. En Campillos desde agosto nos dijeron que no había nada, ni siquiera en nuestro local. Llegamos a un acuerdo en octubre para ensayar al aire libre y al segundo día se cortó por el repunte de casos. En Málaga se ensayo hasta entrado el otoño y nosotros nada. Nos sentimos como si fuéramos los últimos, nos han dejado atrás».

Mantolín de la A.M. Vera Cruz de Campillos | Arturo Higueras

¿Tiene la impresión de que se os exige mucho en Semana Santa pero el resto del año se os repudia?

«Entiendo que, a veces, los vecinos se molesten. Luego nos gusta que en Semana Santa las bandas suenen afinadas y suenen altas, pero no nos gusta tenerlas cerca en los ensayos. Las bandas suenan bien cuando hay muchísimo trabajo detrás. Aunque tengas un local, el hábitat habitual es la calle y necesitamos practicar fuera. Tenemos esa duda siempre de si nos van a dejar, nos van a poner pegas o de que nos acaben echando aún más lejos de la ciudad. Hay que tener en cuenta que tenemos niños pequeños, que no pueden conducir hasta las afueras».

¿Se les ha ofrecido a las bandas algún tipo de ayuda económica desde las hermandades o las instituciones?

«En nuestro caso, hemos llegado a un acuerdo con todas las hermandades. Incluso alguna nos llamaba después y nos ofrecía un poco más. Una banda tiene muchos gastos en mantenimiento de instrumentos, trajes, profesores, métodos de transporte y pago de alquileres que hay que cubrirlos se salga o no. Algunas hermandades tienen razón cuando dicen que no se le ha dado el servicio, pero si quieren que el año que viene vuelvan a tocar bien contigo, tendrán que ayudarlas. Aún así, creo que han sido pocas las que han puesto problemas para llegar a acuerdos con las bandas».

¿Crees que la pandemia y la falta de práctica puede afectar al nivel de las bandas de música?

«De alguna forma, eso va a perjudicar. Que todos vuelvan a la rutina de ensayos es complicado, sobre todo los más jóvenes. En nuestro caso esperamos que, de 90 componentes que teníamos, puedan volver unos 70. Yo creo que esto va a pasar en toda la Semana Santa: cuerpos de nazarenos menguados, menos portadores de trono… Espero que, cuando volvamos a la normalidad, en poco tiempo se vayan reenganchando los mismos».

«Creo que la normalidad total en nuestros ensayos no la vamos a tener hasta después de Navidad. Aunque nos permitan ensayar en la calle y con distancia desde ya, reunirnos todos juntos en nuestro local de ensayos es imposible»

Después de tanto tiempo, ¿cómo fue el primer día en el que os reencontrasteis todos?

«Fue una sensación rara. Un hábito que tenías muy consolidado y que llevas mucho tiempo sin hacer. Cuando me reencontré con ellos, alguno me dijo que se le habían saltado las lágrimas al volver a ponerse el uniforme. Hay dudas, cosas que se olvidan y muchas bromas entre nosotros».

Antonio Gallardo junto a su banda | AM Vera Cruz de Campillos

Con tres días presentes en la capital (Salud, Rocío y Sangre), ¿cómo ha sido la evolución de la banda en los últimos años y con qué estilo os sentís más representados?

«Desde que apostamos por la Agrupación Musical en 2005, hemos ido mejorando y consolidándonos poco a poco. Hemos apostado por la calidad: escuela de música y profesores. No hay ningún secreto, la clave de todo es trabajar, aceptando las críticas y aprendiendo de ellas. Tenemos un estilo más sobrio, más de Córdoba y de Estrella de Dos Hermanas. Al tener nuestra hermandad un corte más serio, eso es lo que hemos buscado. Aún así también tenemos marchas más flamencas y alegres».

¿Cómo es tener que ir y venir de Campillos varios días para tocar en Málaga?

«El 90% de los componentes viven en Campillos y a veces es complicado. No solo es recogerse tarde, es que muchos al día siguiente madrugan para trabajar. Es cansado, pero sarna con gusto no pica. Al final de la Semana Santa siempre hay quien dice «el año que viene no sé si seguiré» pero a las dos semanas las mismas ganas están de vuelta y preguntando por volver a ensayar».

Como profesor de bajos de la BCT del Carmen, ¿cómo ves la evolución de la banda durante estos años y qué estilo se busca?

«Se ha hecho justicia con esa banda. Llevan muchos años trabajando y luchando por tocar en su ciudad. Se merecían tener su sitio en la Semana Santa de Málaga. Buscan un estilo similar al de Presentación al Pueblo, es donde se siente más cómodos e identificados. Aún así, siempre hay que llevar cosas de Cigarreras, Tres Caídas y de clásico de Málaga».

¿Se nota el tener una Hermandad detrás que apoye incondicionalmente a una banda?

«En Campillos, teniendo nuestra Hermandad estamos muy queridos y respaldados. Comparándolo con el Carmen es cierto que son más independientes pero es más complicado. Ellos tienen la suerte de tener a Humildad y Paciencia ayudándolos en todo aunque no es lo mismo que formar parte de una Hermandad, económica y humanamente. Sin una Hermandad, estás solo ante el peligro» .

Las CCTT del Carmen tras el Cristo de Humildad y Paciencia | Arturo Higueras

¿Crees que se valora más lo de fuera de la provincia solo por ser de fuera?

«Cada vez menos, pero sigue estando. A veces por traerla de fuera ya parece que es buena cuando puedes tener una banda al lado que toque igual o mejor. No solo es por el nivel en sí. Probablemente los de fuera ni traigan las mismas ganas ni el mismo ímpetu que alguien de aquí. Si se puede apostar por algo de aquí mucho mejor. Conocen mejor lo que hay y tienen muchas más ganas de tocar en su ciudad».

Más allá de los problemas derivados de cruzar por medio de una banda o la falta de silencio, ¿crees que se valora lo suficiente a las bandas?

«Nuestra familia y los que están más cerca sí, en el mundo en general tengo más dudas. Muchas veces el público respeta poco. Si estamos tocando pueden darte un golpe, hacerte una herida o dañar un instrumento. Quizás si fuera otra banda de fuera con más nombre no se atreverían. ¿Por qué? Todos le dedicamos muchísimas horas para hacerlo lo mejor posible en la calle».

«El cofrade al que le gusta la música le da igual de donde venga la banda e intenta guardar silencio. Al público general le cuesta bastante más. Queda bastante por recorrer, pero creo que vamos mejorando poco a poco en ese aspecto»

Hay marchas a las que se les ha echado la cruz por usarse demasiado, ¿os ha pasado en algún caso?

«Hay marchas clásicas que no puedes quitar del repertorio, como es la Saeta. Aún así intentamos no abusar de ellas. Hay casos en los que las bandas se cansan de tocar demasiado ciertas composiciones que acaban por estar marcadas. Tiene que haber de todo y hay que trabajar también en crear un patrimonio musical propio de cada Hermandad. Es importante conocer la Hermandad y que ellos nos conozcan para crear un estilo propio, así podemos contactar con compositores para ir trabajando en nuevas marchas».

Como profesor, ¿cómo es la labor con los más pequeños?

«Lo más importante es que se sientan parte de la banda. La parte humana es esencial, crear una motivación para que tengan ganas de estar ahí. Lo musical tiene que estar, pero sin lo otro no se puede hacer nada».

¿Cómo afrontas esta Semana Santa tan diferente y qué echas más de menos?

«Estaré en Campillos con nuestra Hermandad hasta el Domingo de Ramos que volvemos para tocar en San Pablo. Ya el Jueves Santo volveré a mi pueblo. Lo que más echo de menos es el Viernes de Dolores, cuando te das cuenta de que ya ha llegado y los nervios están a flor de piel. Cuando te pones el traje por primera vez y dices: «Ahora sí, ya no hay marcha atrás«.