Álvaro Guardiola: «El nuevo trono del Amor se sale de muchos patrones»

Álvaro Guardiola, Hermano Mayor del Amor | Diócesis de Málaga

La cofradía del Amor ha vivido los últimos años con mucha intensidad, con foco especial en la celebración de su centenario fundacional con las salidas extraordinarias de sus dos titulares. Por si esto fuera poco, el próximo 11 de marzo se presentará el nuevo trono del Cristo del Amor, que diseñase Fernando Prini, y también se ha presentado el diseño de los nuevos retablos para el Santuario de la Victoria.

De todo esto, y más, hemos tenido la oportunidad de hablar con Álvaro Guardiola, el Hermano Mayor de la corporación victoriana en la semana que se celebra los cultos al Crucificado de la Victoria.

«Está siendo una Cuaresma muy especial porque nos encontramos en la fase final de la realización del nuevo trono para el Cristo del Amor y la Virgen de los Dolores. Está siendo muy ilusionante y con muchas expectativas. Mucho trabajo también porque esto se suma a todos los preparativos habituales.»

¿Qué se puede adelantar de ese gran estreno del nuevo trono para el Cristo del Amor?

«A día de hoy todavía no lo hemos podido ver en su totalidad porque todavía no está montado. Hemos podido ir viendo las distintas piezas por separado y estamos muy contentos y muy ilusionados, el trabajo ha merecido la pena. Lo hemos vivido todo como un proyecto de hermandad, no como un proyecto de junta de gobierno. Cuando el año pasado hubo que retrasar el trono no dudamos ni un momento. A día de hoy estamos orgullosos de esa decisión porque gracias a eso el trono ha mejorado aún más de calidad y estoy seguro que no va a dejar indiferente a nadie. Triste también con que Fernando Prini no pueda estar en estos momentos, el estaba totalmente ilusionado y hacía seguimiento del trono continuo. Serán días de acordarnos mucho de Fernando y de cómo lo habría vivido. Estamos seguro que lo está compartiendo con nosotros y que el resultado es el que él se esperaba.»

«Es un trono que se sale de muchos patrones, principalmente con esa estética de arbotantes a distintas alturas y con marmoleados que sorprenden. Por supuesto, con la nueva estética que tendrán el Cristo del Amor y la Dolorosa con las potencias y la ráfaga que se le quitaron hace muchos años y que volverán a procesionar con ellos.»

Ambos titulares han recuperado en los cultos esa estética que también esbozaba Prini en sus diseños, ¿cómo ha sido esa decisión?

«La Virgen ya procesionaba con puñal y del Cristo guardábamos una corona de espinas antigua que en alguna ocasión especial se la ha puesto. Fue en la intervención que tuvo el IAPH cuando, a petición de la hermandad, se cerraron los orificios para los distintos atributos. La cofradía ha retomado, con la autorización de la Consejería de Cultura al ser Bien Cultural, la implantación de los atributos pasionistas: potencias, corona de espinas, INRI, ráfaga y nueva cruz y ya es una realidad. Ha sido la sorpresa para el Triduo del Cristo del Amor y ya hemos podido disfrutar de esa nueva estética.»

Pese a todos los estrenos, la Cuaresma sigue su curso habitual. ¿Cuál es el balance del Amor en lo que llevamos de esta preparación?

«Este año ha sido complicado ya que el trono del Cristo ha supuesto una merma de varales. El nuevo trono, Fernando lo adapta a las dimensiones del crucificado y con ello perdemos dos varales, pasamos de ocho a seis. Eso ha hecho que hayamos tenido que hacer una selección de hombres de trono. Aparte de ese mal sabor de boca de tener que decirle a gente que no puede salir, también es un buen sabor de boca el saber que hay tantísima gente a portar los dos tronos que están más que cubiertos y con lista de espera. También con el cortejo procesional que un año más seguimos creciendo como cofradía nazarena gracias a todos nuestros hermanos y todos aquellos que se van acercando a salir por primera vez.»

¿Qué papel juega la relación con los colegios de la Victoria en el crecimiento de esas filas nazarenas?

«Es raro el día del reparto en el que no ves uno de los uniformes de estos colegios, especialmente de Maristas y de los Olivos. Son fuente de hermanos y tenemos una vinculación histórica. Yo mismo entré en la cofradía por ser alumno de los Maristas. Es motivo de orgullo y satisfacción ver que esa relación perdura en el tiempo y que hay muchos hermanos que se van acercando a nosotros por ese motivo.»

En esa eterna discusión sobre cantidad o calidad, ¿se ha notado en los últimos años una mejoría en cómo se acerca la gente a inscribirse como nazarenos?

«Sin duda. La globalización cofrade que hay está suponiendo no solo más ganas de participar sino también más cultura. Nosotros venimos trabajando en el último año en hacer una escuela nazarena en la que intentamos formar y dar unas pautas a nuestros hermanos. En medio de ese desierto, vamos viendo ese oasis en el que algunos hombres de trono una vez jubilados salen de nazarenos, o nazarenos que perduran y que siguen después de los 16 años y no se van a sacar un trono. Se ve todo con muy buena esperanza, como Málaga va siendo cada vez más nazarena.»

Además en una jornada especialmente complicada en la ciudad como es el Viernes Santo…

«Parece que siempre ha sido un día más atípico, que la gente ya estaba más cansada de procesiones. Pero en los últimos años ha habido un cambio, estamos continuamente acompañados y lo mismo ocurre con los nazarenos.»

Otro de los estrenos, aunque este futuro, son los nuevos retablos para los Sagrados Titulares ¿cómo surge esa iniciativa?

«Ese proyecto nace en el año 2023 cuando el Papa Francisco nos concede el tiempo jubilar. En ese momento, cuando estamos preparándolo, ideamos mejorar las capillas de alguna forma. Acudiendo al taller de Trillo y Lamas son ellos los que nos proponen este tipo de retablo autoportante, más fácil de instalar en una iglesia que es Bien Cultural. Con mucha ilusión, es un proyecto que teníamos en la recámara pero que no queríamos abrir a los hermanos hasta que no estuviese cerrado el trono del Cristo. En el cabildo del mes de enero se lo propusimos a los hermanos y fue acogida con los brazos abiertos y con mucha ilusión. Si nos hacía falta un nuevo trono para el Cristo, también hacía falta dignificar la presencia de nuestros titulares en el Santuario de la Victoria. Esperamos que para final del año 2027 pueden estrenarse ambas capillas.»

Otro de los cambios que hay es el estreno musical de la B.M. Virgen del Rocío tras la Virgen de la Caridad, ¿cabe esperar un cambio a un corte «más alegre» tras la Virgen?

«Estamos viviendo este cambio también con mucha ilusión y me consta que por parte de la banda también están muy ilusionados con acompañar a una imagen del barrio. La junta de gobierno pensó cual era el estilo musical que queríamos tener con la Virgen de la Caridad en la calle. Somos una hermandad que procesionamos el Viernes Santo pero somos una hermandad de barrio. En ese sentido hemos intentado presentar a la Virgen con un repertorio musical que, sin dejar la solemnidad propia de nuestra hermandad, busque momentos un poco con más fuerza. Se pueden esperar un repertorio un poco más alegre sin tampoco salirnos los pies del plato.»

Hablando del conjunto de la Caridad, ¿tiene la cofradía en su visión de futuro repasar el conjunto procesional, quizás hacia un palio de malla como en la extraordinaria?

«No es algo que ahora mismo tengamos abierto, hay muchísimos proyectos encima de la mesa. Estamos más centrados en el nuevo trono del Cristo, los retablos o incluso la restauración del manto que empieza a ser cada vez más necesaria. Es cierto que originalmente lo que había era el palio de malla y yo tengo el sentir de que en mis hermanos habría casi unanimidad en poder pasarlo a una malla. En cuanto al trono sí que estamos sumamente contentos del proyecto de Fernando y es un orgullo para la cofradía poder contar con dos diseños de Prini para ambos tronos.»

Una de los polémicas de esta Cuaresma es la proliferación de perfiles cofrades en redes extremadamente críticos y pendientes a cualquier cosa que hacen las hermandades, ¿cómo se vive esa situación desde los puestos de responsabilidad de una cofradía?

«Con cada tiempo se van viviendo situaciones distintas. En mi época más joven era la época de los foros cofrades, yo incluido. En esa juventud y esa inocencia vamos pecando de hablar muchas veces sin medir nuestras palabras. Entiendo que el tiempo y la madurez irán enseñando a estas personas que las cosas no son todas tan fáciles. En el día a día de una cofradía es cuando caes en la cuenta de que siempre podemos mejorar pero hay veces que tienes que presentar a tus titulares con lo que tienes. No puedes ser una cofradía media y contar con un ajuar de primerísimo nivel o el propio uso del templo tampoco te lo permite. Al igual que nos ha ido pasando a todos, con el tiempo se va aprendiendo»

«Las cofradías somos las grandes dinamizadoras de la sociedad malagueña. Los más mayores de mi cofradía recuerdan como se la cofradía se abría en el mes de febrero y se cerraba en abril. A día de hoy todas las cofradías realizan algún tipo de eventos para recaudar dinero y dinamizar la vida de hermandad. A nosotros nos gusta estar en esa constante actividad tanto por búsqueda de recursos como por fidelización del hermano.»

Como padre de familia con tres hijos y que lo vives en primera persona, ¿crees que cofrade se nace o se hace?

«Yo nací en una familia que no se podría denominar como cofrade. Se veía la Semana Santa pero no se pertenecía a ninguna cofradía. Con lo cual soy de la opinión de que se hace. Se puede nacer con esa inquietud pero es una suerte nacer en una familia cofrade. Pero sin duda se puede aprender a ser cofrade.»

Por último, ¿con qué momento te quedarías de tu Semana Santa?

«Como buen cofrade no puedo negar que el Domingo de Ramos es el día especial por antonomasia. Esa mañana acompañando a los niños, dándoles su palmita y viendo al Señor de la Pollinica siempre será ese momento más mágico. Pero también sin duda, con el Viernes Santo antes de salir con mis hermanos en el Santuario de la Victoria haciendo la oración de inicio y cubriéndonos con el capirote.»