30 Días para la Gloria

“Vamos, que yo creo que salimos”… Esta frase, que popularizara el actor y cofrade Antonio Garrido, se ha repetido en cientos de conversaciones en los últimos días y compartido en otros tantos grupos cofrades -meme incluído en la forma digital que se desee-. Pero detrás del humor con el que el cofrade andaluz suele asumirlo todo, se esconde una mezcla de sensaciones confinadas durante meses, difícilmente explicables, y que encuentran en el gag su forma perfecta de liberación.

En 30 días, Málaga asumirá el papel de “La primera en el peligro de la libertad” -como reza el lema que le otorgaran los Reyes Católicos en 1492-. Será la primera ciudad andaluza, española, que celebre un evento cofrade de dimensiones más que notables y que sirva para medir la realidad devocional en la que se encuentra la ciudad tras año y medio de pandemia. El Centenario de su Agrupación de Cofradías, efeméride que apura sus últimos meses, congregará en poco menos de dos kilómetros de Recorrido Oficial a 16 focos devocionales que servirán de reclamo para miles de cofrades -malagueños y andaluces-. Las cofradías volverán a salir a la calle, los cortejos volverán a formarse precediendo a sus Sagrados Titulares y las notas de aquella marcha volverán a esquivar esquinas para acabar en la memoria de algún niño despistado.

La Magna nos traerá en octubre un Domingo de Ramos adelantado y, con él, todas las emociones de volver a vestir por primera vez -al menos en dos años- el traje de los días grandes de pasión. En las Casas Hermandades ya se respira el ambiente de una Cuaresma otoñal. Limpieza de enseres, preparativos de tronos, tallajes y marchas hasta la última hora de la noche o la primera de la mañana siguiente. Las redes se llenan de nuevo de comentarios, rumores, anuncios y alguna que otra polémica -sin ello tampoco sería una experiencia cofrade completa-. 

Así; de la manera más natural posible, no había otra forma, se van desempolvando sentimientos que parecían sepultados tras meses de malas noticias y pérdidas. Los nervios de volver a apretarse debajo de un varal, las dudas de si es mejor salir o disfrutar la celebración desde la barrera, la alegría de vestir de nuevo el uniforme junto a la banda o las ganas de volver a ver, junto a los nuestros, aquello que parecía nos habían quitado. 

Quedan 30 días para que todas esas sensaciones nazcan, se multipliquen y vuelvan a morir. Porque en tan solo un mes, todo eso volverá a desvanecerse con el primer toque de campana. Sentiremos que esto nunca se había ido, que la pandemia se torna en una pesadilla mal contada, que la madera vuelve a crujir como siempre, el incienso huele más que nunca y las marchas suenan mejor de lo esperado. Volveremos a estar en la calle todos juntos, los que buscan una bulla y los que prefieren el recogimiento del luto, los “frikis” de la música y los apasionados del silencio y sí, aunque a algunos nos pese, los que preferimos bordado y los que prefieren liso… También estarán los que ya no están, porque detrás de su manto verde no pueden faltar los que siempre han estado. 

Quedan, en definitiva, 30 días para la Gloria. Un mes de camino, esfuerzo, preparación e ilusión. Un vendaval de emociones que encontrarán su culmen cuando Dios, como siempre, entre en Jerusalén por calle Parras. Fueron varias las veces que parecía que sí y al final no, siempre la suerte parecía esquivar a la pandemia o viceversa. Pero esta vez sí; vamos, que en 30 días, “yo creo que salimos”.